“3327. Yo soy la luz del mundo” de J. M. Calero. Por Victoria Santisteban.

Si alguno de ustedes tiene una enfermedad llamada “inquietud”, entonces está en el deber moral de leer esta apasionante novela. Aunque ya conocía la figura de Nikola Tesla, mi interés se resumía, a bote pronto, a leer algo en internet y/o redes sociales de forma puntual. Como también conocía algo al respecto de las injusticias cometidas con él.

No sé si por azar del destino o porque, simplemente, fue una casualidad que compré esta novela hace algún tiempo, pero no fue hasta marzo de este año que decidí traerlo conmigo a tierras asiáticas. La elección fue difícil, ya que tenía que decidir entre el Compendium Rhedae de Óscar Fábrega,  Xavi Bonet y Enric Sabarich y ésta que nos ocupa. Sacaba un libro y metía otro de la maleta, y viceversa, y así me tiré algunos días…(¡Y es que no cabían los dos!).

 

A partir de leer esta novela,  suceden varias cosas. Para empezar, te replanteas, y en serio, los atropellos e injusticias que sufrió este gran científico. Luego, y si eres más curioso, empiezas a documentarte y terminas agarrándote el cabreo del siglo. Porque esta novela te hace sentir rabia, como mínimo.

 

 

Aunque hablamos de una historia de ficción, muchos aspectos de ella no lo son. Así pues tenemos al grandísimo Nikola Tesla, que dio a luz cosas como la corriente alterna, el motor de inducción, la radio, el radar, rayos x, resonancia magnética, submarino eléctrico, control remoto, microscopio electrónico, bobina de Tesla, despegue y aterrizaje en vertical de aviones, y podría seguir… Casi todas estas cosas, y más, las usamos diariamente.  Pero Nikola Tesla era aún más grande que sus creaciones, cuando lo hacía por el beneficio de la humanidad. Esta novela nos lanza un mensaje, una y otra vez, entre sus lineas. Sin duda una historia dinámica que te mantiene tensión y te crea dudas, muchas, sobre la historia oficial. Te replanteas todo. Y esta novela te responde a muchas de esas preguntas. Que la historia nos regalara con una persona tan excepcional como él, y fuese enterrado en vida, es como para reflexionar.

J. M. Calero ha sabido hilar fino, encajando un contexto ficticio alrededor de esta gran persona, con unos personajes variopintos, algunos de ellos con mucho peso y carisma. Muy acertadas las localizaciones, no me cabe duda. Un gran escaparate de historia, arte y arquitectura.

Nunca podremos olvidar a Nikola Tesla, de hecho él está entre nosotros y en nuestro alrededor. Esta novela, y muchas otras, por supuesto, deberían remover nuestros cimientos, nuestros pensamientos tradicionales y tóxicos. Ya hemos visto a grandes personajes de la historia vilipendiados de la forma más mísera, pero seguimos sin aprender nada. ¿O sí?…

Y vuelvo a repetir que esta novela te incita a saber y despierta la ilusión. Ya sabemos, con creces, que la realidad supera la ficción, pero si dejáis volar vuestra imaginación…¿quién sabe?…

  • Las imágenes que aparecen en este post han sido facilitadas por Kvite Servicios Editoriales.

Share This: