«Un paso al frente» de Luis Gonzalo Segura de Oro-Pulido

Una historia del ejército español desde sus entrañas y vista desde otros niveles. Una de tantas que suceden y de las que no sabemos. Y aún teniendo información, no salimos a la calle a gritar por los derechos de los militares, porque no concebimos que aquellos que nos defienden pasen hambre. Porque enarbolar, luchar y sentir una bandera no es suficiente…

A pesar del agotamiento físico, quiero empezar a reflexionar sobre este tema ejemplar, que por fin dosifico, para acabar en la Venecia china, como la llamaba Marco Polo.

Portada «Un paso al frente»

¡Pero qué tan familiar me resulta el mundo militar! Cuando era una chiquilla y estaba en el colegio, mi hermano mayor decidió hacer un examen para ingresar en la academia del ejército. Tenía 14 años, un niño. Pasó de tener un padre y una madre, a tener «al ejército».

Trasera

Años más tarde, fue mi otro hermano quien decidió marcharse como voluntario. Así que yo, que siempre quise ser como ellos, solicité la información para ingresar también. Pero en las condiciones físicas, no daba la altura mínima. Eso sucedió mientras estaba en secundaria, motivo que le produjo profunda risa a un profesor de biología. Él era tan gracioso… En fin, ya no podré saber nunca qué hubiera sido de mí en el ejército de haber dado la talla, siendo como soy, y si hubiese aguantado o no.

Sí sé que muchas cosas que se cuentan en el libro no me son nada desconocidas. En primer lugar, porque no tengo más que echar un vistazo en Internet para estar informada de muchas cosas. Así que quien no está informado es porque no quiere. En segundo lugar, porque una institución de la que algunas raíces siguen bien arraigadas desde épocas dictatoriales, y sobre la que no se ha volcado casi nunca la duda razonable que manchara el honor de su funcionamiento, pues me produce de entrada dudas y reticencias y que, oye, nadie está de color blanco nuclear.

Siempre, siempre digo que airear las estancias es un ejercicio de lo más sano. Pero como todo en nuestra querida España, va despacio, con desgana y a destiempo. Y además, la (in)justicia tiene un terrible sentido del humor.

Pero volviendo al eje estructural y encofrado, es vox populi que nuestros militares están muy mal tratados y mal mirados, aunque luego otros se rasguen las vestiduras. Sabido es que atravesar una crisis como nos tocó a los españoles, hizo a muchos plantearse el destino militar como salida laboral. Y si tienes vocación, mejor, pero sino, es lo que hay también. Y, claro, esta gallina de los huevos de oro no estaba pensada para abastecer a tanto soldadito de las mínimas comodidades y alimentos que se merecen. Imagínense, nuestros soldados pasando hambre y frío, es impensable… Y, pensando, pensando, deduces que sí, que los huevos sí que son de oro, pero para unos pocos.

Yo no quiero hacer apología del odio hacia lo militar, ¡Dios me libre! que dirían algunos. Nada más lejos, recuerden la vocación de la aquí escribiente según los cánones fraternales…

Pues eso, que con el ejército nos hemos topado. Pero, ¿por qué estas instancias no pueden funcionar de forma transparente? Gran pregunta. Que yo diría más, claro, para hacer las cosas de forma transparente, bajo un prisma legal, habría que funcionar con un mínimo de valores éticos y morales. Llámese honradez, honorabilidad; pero de las de verdad, no de esas que van reflejadas en el número de condecoraciones y medallas. Como se decía antaño, «Una buena persona (institución en este caso) es la que se viste por los pies», y el ejército hace casi todo menos eso (más o menos).

Les recomiendo que lean el libro, porque dentro de la trama de ficción hay muchos extractos que son más que interesantes. Existen muchas formas de ser deshonesto en este país, lo vemos cada día, principalmente en el entorno de la política rancia y caduca. Casi diría que son hermanas gemelas, la armada y la política.

Joder, si mi padre estuviera estuviera por estos lares, los iba a poner a todos firmes. Pero bien rápido que lo aireaba todo, con tanta tontería. Se me ocurre que diría algo así como «Venga tú, fuera, no vales ni para estar acostado, a tomar por saco. Tú…tú…¡esto es una mierda, fuera!» Y así sucesivamente. Pero es que él era muy flamenco…***

Hacen faltan más valientes que denuncien estas injusticias. Pero valientes que no caminen solos, que estén respaldados por las leyes. Vivimos en un país democrático y se supone que eso es lo que debería de ocurrir. Pero no. Por eso existen estos señores que denuncian y se juegan el tipo con ello, su trabajo, su salud, y escriben estos libros, para que los leamos, porque parece que los medios de comunicación no son suficientes. Y es que hemos normalizado la injusticia a unos niveles que dan miedo. Dejemos de quejarnos en la barra de un bar y pecar de cuñadismo y denunciemos las injusticias…

Portada interior

Vivimos en un país que se dice democrático y en el que suceden estas cosas… Entonces, algo estará mal, ¿verdad?

Gracias, V.

  • Imágenes del libro de la autora del blog. Me hubiera gustado decir que el autor me envió sus propias imágenes, pero no fue así.
  • Luis Gonzalo Segura tiene perfiles en las RRSS, Facebook, Twitter e Instagram.
  • Mi padre era una persona, dejémoslo, algo peculiar. Por eso la redacción es así cuando me refiero a él, porque él era así.

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«No he cruzado océanos de tiempo para al final encontrarme contigo. En ocasiones veo vampiros…» de Antonio Jesús López Alarcón.

Virgen santísima del corazón bendito. Pero, ¿en qué estaba pensando el autor para poner semejante biblia de título? Y, ¿por qué leer un libro sobre vampiros y chupadores de energía? No se vayan, aún hay más…

Para responder a la primera pregunta habría que preguntarle al autor y, podría imaginarme su respuesta. A la segunda pregunta se me ocurre responder un «¿por qué no?». Verdaderamente el autor es una persona bastante interesante, sin llegar a ser empalagoso. También podría decir porque es de Antonio y punto. «¡Pues sí que tienes criterio!» dirían algunos. Pues oye, que me dio realmente la gana de hacerlo y me las refanfinflan todos esos que van de guays, progres y pseudoespirituales.

Portada trasera

No me jodan, pues claro que tengo criterio. Fíjense si es así que leo un libro para reconocer a vampiros energéticos, aka* personas tóxicas, para reconocerme a mí misma en alguno de sus supuestos. Y, claro, sucede que me he reconocido casi en todos. ¡Qué horror!

Pues no, yo soy, he sido así, o estoy siendo, porque esta máquina no se detiene. Y es que el ego tiene hambre, y mucha, y si nos dejamos llevar por él sembraremos el sendero de víctimas con la yugular abierta de par en par. No todo el mundo tiene la valentía y honestidad como para bajar la mirada hacia su propio ombligo y mirar cara a cara sus imperfecciones. Este es un campo de batalla por el campan los chupasangre y este manual nos puede ayudar a identificarlos. Tanto a los malhechores del mal como aquellos que hacen bien. No todos saben lo que hacen y no todos saben que lo hacen con maldad. Ni siquiera no todos saben que están ahí fuera, porque pueden estar en tu propio interior. Si lo reconocemos, pues perfecto, nos ponemos a trabajar y asunto arreglado. Y si no quieres reconocerlo, pues corres el riesgo de quedarte solo si tus víctimas te identifican.

Vampiros reales. ¿Ein?
Una gitanilla en el puestecillo…

Pero, ¡ay amigo!, cuidado con aquellos que lo hacen con saña porque tendrás que preparar el kit anti-vampirismo: estaca, cruz, agua bendita, plata y ¿qué sé yo? Y es que el señor Bram Stoker dejó el listón demasiado alto, en fin…

De mi experiencia personal, comentar que me he reconocido en muchas cosas que he hecho y que me han hecho. Éstas últimas las tengo más frescas y las reconocí más deprisa. De mis errores tuve que poner a trabajar a la máquina pensante y escarbar en el pasado. Porque no estamos exentos de colocar la regleta de enchufes allá donde se tercie. Lo bueno de hacer auto-crítica es que uno se da cuenta que no tiene que turbar más allá de lo que no se quiere ser turbado. O mejor, nada.

Haciendo los deberes…

Hay características personales que valoro por encima de todo, siempre, pero especialmente en estos momentos, la honestidad, la lealtad y la fidelidad. Pues además de todo eso, Antonio tiene la de la sinceridad. Y si hay algo que digo muchísimo es que hay que tener un par, para aguantar estoicamente a una persona sincera sin revolverse por dentro. Porque sí, está muy bonito y es muy chic decir «yo prefiero que las personas sean sinceras conmigo». ¡Qué te acuestes! que diría mi padre.

Como me da igual lo que piensen algunos, vamos, que me trae al pairo. Digo lo que quiero, a quien quiero y como quiero. Para eso es mi blog… Por eso digo ¡bravo, por tu tenacidad! y ¡bravo por tu capacidad de superación y observación! Lo más bonito, que lo haces así de natural, con amor, y eso no le sale a todo el mundo. Así que este post está enfocado en tu libro, sí. Pero está dedicado a ti y te halago porque te lo mereces. Porque mira que conozco gente con historias, pero tú ganaste mi alma hace tiempo. Y del peloteo, al golf. Y si no, como diría mi padre «vete a por hierba pa’ la radio» que os juro por lo más grande que no sé qué quiere decir. Mira que le vengo dando vueltas …

«Algunas personas solo existen como ejemplos de lo que hay que evitar ser».  

www.frasess.net 

«Solo eres responsable de tus decisiones, no de las ajenas».

www.frasess.net 

«Deja ir a personas que solo llegan para compartir quejas, problemas, desastres, miedos y juicios».

www.frasess.net 

«Distancias honestas valen más que cercanías hipócritas».

www.frasess.net 

“Las personas tóxicas se adhieren como bloques de hormigón atados a sus tobillos, y luego invitan a nadar en sus aguas envenenadas”.

John Mark Green*

«Si levantas la vista de tu ombligo verás que no eres el centro del universo».

lamenteesmaravillosa.com

Un libro que recomiendo con amor y buen humor. El que tiene su autor Don Antonio Jesús López Alarcón.

Gracias hermoso.

V.

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«A propósito de Murphy» de Antonio Jesús Alarcón López

Una especie de manual para todos aquellos a los que les gustaría ser un poco mejor. Llámalo manual, llámalo guía, llámalo cuaderno de campo o didáctico. Puedes leerlo o no, puedes seguirlo o no, puedes escribir sobre él, subrayar y dibujar. En cualquier caso, es un libro para pasar un buen rato.

En el mercado hay una amplísima gama de libros de autoayuda y superación personal. Yo misma, mismamente, he leído unos cuantos. Varios eran la típica novedad tan recomendada que te iban a ayudar a salir del agujero sí o sí. Vamos, la panacea. Realmente es para pensar eso que se hayan escrito tantos trabajos al respecto. Así y con todo, me pongo a pensar en cuántos de ellos me han funcionado realmente. Me quedo con dos y, resulta que uno de ellos, es este (vamos, que mi bizcocho ha subido). No quiero decir con todo esto que los demás no funcionen, a mí no me ayudaron mucho (y los seguí religiosamente, oye). Quiero decir, que a veces no es el momento adecuado para leer a troche y moche libros de estos.

Portada «A propósito de Murphy».

Estar en baja forma y creer que un libro te lo va a solucionar automáticamente, pues es como comer huevos tal cual y patatas crudas, con aceite y sal, y pretender que sepa a tortilla. Esto no es un plato deconstruido.

Trasera de «A propósito de Murphy».

A propósito de Murphy es una propuesta natural, libre de ataduras, sin pretensiones, porque el ritmo te lo pones tú. Es un manual no al uso que se puede seguir, o no, ya que el autor no pretende sentar cátedra, nada más lejos. Antonio J., un ser de luz, demasiado honesto. Y me reafirmo en esto cuando hago una retrospectiva temporal.

Autor en la presentación de su anterior obra «Manual de parapsicología para jóvenes investigadores».

Joder, es fantástico y me encanta que mi segundo despertar haya venido de la mano de su pluma, o de su tecla.

Este libro, manual, guía, ofrece algunas herramientas con las que poder desatascar esos atranques provocados por este mundo terrenal con sus velocidades, fracasos, traiciones, duelos y pérdidas. Pero, de todas, la más importante, by the way, es uno mismo. Yo soy mi instrumento y si no es nuestro momento, no hay nada que hacer, por mucho que nos empeñemos. Así que como dice el Sr. Mota «hoy no, mañana…», pero siempre en el momento justo. A nuestro ritmo, con paciencia y tenacidad.

Porque eso sí, una vez que se arranca, esto es imparable. Es un tsunami de emociones que arranca toda la suciedad, es el KH-7 de los antidepresivos. Abarca casi toda la ayuda posible, desde profesionales médicos y terapeutas, hasta lo que uno puede hacer por sí mismo, incluido el hecho de mirarse el propio ombligo. Un ejercicio que, de hecho, deberíamos realizar varias veces por semana (la periodicidad se la marca cada uno).

Yo soy la luz… de tu bombilla…

Vuelvo a repetir que es un libro sin pretensiones, somos libres de hacer o no, un libro realista que trata la depresión desde el respeto más incondicional. Una enfermedad que en muchísimos casos se padece en silencio. Un silencio que es una losa muy pesada, que no nos deja respirar. Muchos sabemos de qué se trata exactamente.

Un libro honesto, muy sincero. Un libro que te guía a través de la aceptación de aquellos que tengo a mi alrededor. Lo que no implica aguantarlos, ojo. Si alguien me toca mucho las pelotas, puedo discutir, decirle que es un imbécil, de forma respetuosa, o, de otra manera, esperar a que el karma surta efecto. ¡Cuidado con el karma, María!

He tomado nota, Antonio. Tú mismo lo has visto. Creo que me pondré a trabajar. Bueno, de hecho ya he empezado. Porque es el momento, porque lo elijo ahora. Porque me importan un pepino muchas cosas a las que les he estado dedicando demasiado tiempo en mi vida y, ahora, cuento yo, decido yo y trabajo yo. Y porque me da la gana, vamos. Y mi energía ya decidiré yo si quedármela toda o, en todo caso, a quién brindarle un poquito, si me apetece, claro.

Todo funciona a su ritmo, nosotros tenemos el nuestro, la tierra, el universo, las relaciones. Absolutamente todo. Por eso, este era el momento. Como dicen las 4 leyes hindúes:
“La persona que llega es la persona correcta”
, “Lo que sucede es la única cosa que podía haber sucedido”, “En cualquier momento que comience es el momento correcto”, y “Cuando algo termina, termina”.

Por tantos buenos momentos, por los que fueron, los que son, y los que vendrán…

Gracias. V.

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«Madre anoche en las trincheras» de Francisco Jesús Martín Milán

Madre anoche en las trincheras cuenta la historia de unas cartas. Unas cartas enviadas desde la guerra por dos hermanos dirigidas a una familia que espera. Fran Martín ubica este relato en los terribles años de aquella guerra sin sentido.

Si existe un episodio histórico extenso, trágico e injusto en la España de mediados y finales de los años 30, ese fue sin duda el de la Guerra civil. La gran guerra española, como todas las guerras, fue un tiempo convulso deplorable y lamentable que se cebó con todo lo que se ponía por delante, quebrando familias enteras sin piedad. Absolutamente nadie quedó exento de sus consecuencias (quiero dejarlo claro de antemano).

Madre anoche en las trincheras es el recorrido por las vidas de dos hermanos almerienses, Antonio Miguel y Felipe Corral Martínez naturales de la pedanía Las Casillas de Serón que son reclutados por el Ejército Popular de la República para luchar ante la sublevación militar del 18 de julio de 1936, como casi todos sabemos. Una fecha, por otro lado, imposible de olvidar; los derroteros de la historia así se encargaron de ello.

Antonio y Felipe tienen la mala suerte de no coincidir ni en el tiempo ni en el espacio. Antonio acaba en el levante valenciano y Aragón, y Felipe en Alcalá de Henares. Pero consiguen comunicarse con la familia seronera a través de unas misivas que se han conservado hasta el momento presente. Unas misivas que deciden el cómo, el cuándo y el dónde, para desdicha de una madre. Carmen Martínez Cano sufre el dolor indescriptible de una madre que les dio la vida y que ve como tienen que partir de su lado. No me puedo imaginar cuánto dolor se puede soportar, pero lo que sí se es que esta madre padeció lo indecible.

Carmen Martínez Cano

Esas cartas mantienen a la familia informada y Carmen está tranquila por conocer el estado de sus hijos. Siguen vivos y la llama de la esperanza sigue encendida. Creo que fue en una película en la que uno de los personajes decía que la esperanza es peligrosa para una persona. Yo creo más bien que puede ser la fuerza que nos da aliento para seguir adelante. Máxime en aquellos tiempos.

Dicen que nada sucede por casualidad. Por lo que siendo nuestro autor profesor de en el Instituto de Enseñanza Secundaria Carmen de Burgos en Huércal de Almería en el año 2014, le llegan estas misivas de la mano de una de sus alumnas (pág. 23 del libro). A partir de esas cartas, el autor construye la línea temporal y el entorno histórico, aportando documentos y situándonos en el dónde y en el porqué de los acontecimientos. Y desde mi humilde posición creo que lo hace de una forma profesional e impecable.

Portada del libro

Es el primer trabajo del autor que llega a mis manos y, aunque no soy experta en el tema, nada más lejos, me ha parecido un trabajo de documentación laborioso y muy muy trabajado. Pero repito, no soy entendida. En todo caso el autor sí que lo es. Yo solo opino desde mi humilde posición de lectora. Si bien es cierto que este tema es una cuestión que me produce una cierta inquietud y que me llevó a buscar y leer en su momento otras publicaciones al respecto (Rafael Torres en sus libros «Los esclavos de Franco», 2002 y «Desaparecidos de la guerra, 1936-?», 2002. Ver más información en https://es.wikipedia.org/wiki/Rafael_Torres_(periodista) ).

Hacen falta más libros como este porque, de hecho, la geografía española está plagada de historias como esta. Unos libros que nos muestren la historia tal cual, como es, sin adornos, objetiva. Espero sinceramente que Fran Martín siga escribiendo e investigando y nos siga trasladando sus trabajos. Porque las historias han de ser contadas y salir a la luz.

Francisco Jesus Martín Milán

No recuerdo bien el contexto, pero ya lo dije una vez y lo vuelvo a repetir: hay que abrir las ventanas de par en par, para que entre el aire fresco. Porque lo que se cierra mucho tiempo huele, huele a cerrado, a rancio, a olvido, a tristeza y a pobreza de mentes. Nuestra historia es la que es y tenemos que aceptarla, asimilarla, entenderla. Y para ello debemos mirarla con los ojos de la comprensión y la concordia. No me cabe la menor duda que el autor nos brinda con este libro una clase magistral al respecto.

Un libro para aquellos que quieran saber y conocer con datos certeros. Una historia de dos hermanos que se caracterizaron por el respeto y el apego que profesaban hacia su familia. Descansa en paz Carmen.

Gracias Fran, V.

Querida madre, no se como empezar esta carta pero te escribo con mi rostro bañado en lagrimas, caen por la soledad, tristeza, dolor y sufrimiento que vivo día tras día aquí. Lo primero que tengo que decirte es Te Quiero y aunque no lo demuestre con frecuencia, Te quiero con locura, para mi eres la persona más importante, siempre has estado ahí apoyándome y protegiéndome, haces que las cosas malas parezcan buenas, tus consejos están llenos de sabiduría y siempre me has llevado por el buen camino. Ahora ya soy mayor de edad, tengo dieciocho años, puedo afrontar yo solo las cosas… pero la verdad es que no puedo madre… Perdóname, os echo mucho de menos, ¡no quiero estar aquí! Se que desde casa junto a padre y mis hermanos  os sentís orgullos de mi, podéis presumir de tener un hijo en el frente. Lo siento por ser un cobarde madre pero tengo miedo, más del que puedo aguantar. No entiendo esta guerra, no se cual es el bando bueno, no se por que lucho, no entiendo nada de lo que pasa, solo acato ordenes. El incesante sonido de los fusiles se mezclan con los gritos y llantos de la gente torturando mis oídos día y noche, vivo con una melodía continua de ametralladoras y lluvias constantes de bombarderos. Ya ni hablo, ni pienso porque otros lo hacen por mi, solo me hace falta una frase para salir del paso aquí, “a la orden”. Dicen que el amor es suficiente para seguir adelante, que hay que luchar por nuestras familias, demostrar lo que valemos, pero ya no tengo el valor para estar en la batalla, las piernas me tiemblan sin parar, no duermo, me cuesta respirar, lloro a escondidas porque no puedo demostrar lo que siento delante de mis compañeros, se fuerte y lucha me repito constantemente, pero las palabras se pierden en mi mente como las vida la gente que esta a mi alrededor, soy la marioneta de un tirano titiritero. A noche nos lanzaron en paracaídas a una zona nueva de batalla, dicen que somos la mejor compañía jamás vista, la fuerza de los ochos nos llaman. La octava compañía paracaidista, siempre al frente luchando por su patria, por los ideales de un estado, viviendo el conflicto con lealtad y valor. Somos soldados valerosos, abrimos brechas en las filas enemigas, causamos bajas en ellos como si fueran animales y no tenemos remordimientos, pero todo es mentira pura  mentira, solo fachada, una apariencia; los rostros de la gente demuestran lo contrario, sus caras se han tronado sombrías y pálidas, muestran el temor, horror y desamparo que se vive aquí, pero como nos repiten una y otra vez,  “¡soldados o ellos o ustedes!” Madre para lo que realmente te escribo es para contarte lo que me ocurrió anoche. Me encontraba en el campo de batalla resguardándome del fuego cruzado y la metralla. Como siempre acataba ordenes, teníamos que superar una cota para llegar hasta un punto estratégico que nos serviría de base, para ello era necesario abatir al contrario con toda nuestra fuerza, no escatimamos en munición, ni violencia… Madre anoche en las trincheras vía al enemigo correr hacia mi, le apunte con mi fusil y sin darle tiempo a reaccionar  le dispare; algo raro paso en ese momento, ya había matado a más gente antes pero en aquel chicho había algo distinto, una luz ilumino su rostro, la cara del enemigo al que asesinaba… madre era mi amigo José, mi compañero de la escuela, nuestro vecino, el hijo de Francisca, mi mejor amigo, con quien tanto yo jugué a soldados y a trincheras. Madre ahora el juego es verdad, no hay risas, solo oscuridad y llantos, no volveremos a jugar jamás, ¡lo están enterrando! Lo siento muchísimo, te pido perdón madre pero ya no aguanto mas aquí, me quiero morir, estoy harto de esta guerra, ¡no se dan cuenta que no va a ganar nadie joder! Tal vez te vuelva a escribir, pero la próxima que lo haga será desde el cielo, donde encontrare a José y jugaremos de nuevo. Madre ten por seguro que si mi sangre fuera tinta y mi corazón tintero, con la sangre de mi venas, te escribiría un “TE QUIERO”.


(Soldado desconocido)

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Pongamos que hablo de Jesús de Óscar Fábrega.

Antes de empezar a comentar este libro quiero dedicarte unas palabras a ti, Óscar. De entrada pedirte mis más sinceras disculpas por haber tardado tanto, pero este ha sido, y es, un año complicado en el terreno personal y aún sigo algo descolocada. En segundo lugar, agradecerte a ti, individuo de dudosa estampa, el maravilloso gesto que tuviste conmigo. De todas las personas y/o autores, tenías que ser precisamente tú, el que tuviera este gran detalle, pero de los de verdad.  No voy a entrar en más particularidades, esto se queda entre tú y yo. Reiterarte mi agradecimiento.

Óscar Fábrega Calahorro

Este libro es el tercero del autor que cae en mis manos. Siempre ha sido un tema que me ha interesado bastante y que no había tenido la oportunidad de materializar, al menos de forma tan directa. Ya que en otras ocasiones he leído otras obras que trataban esto de una forma más dudosa e indirecta. Como siempre mis ratos de lectura quedan relegados a mis ahora invernales y frías noches asiáticas, que lo son y mucho. Para ir entrando en materia decir que aún sigo con los ojos abiertos como platos. Ha sido un espectáculo de datos históricos y vamos, como diría Mariano «Como Dios manda».

Portada libro

Que yo diga que esta obra de investigación es muy buena, pues tampoco sería algo del otro mundo. Todo aquel que la haya leído, lo sabe, ya sea de una opinión o de otra. Porque para leer un libro así hay que despojarse de prejuicios e ideas preconcebidas. De lo contrario, caeremos en los mismos errores de aquellos que piensan que son «otros» los que se equivocan.

Me encanta complacer mi necesidad de saber cosas, o «cosicas» como dice el autor. Entre otros motivos porque su sentido de la objetividad es el que tiene que ser. Y esto, así, es muy fácil escribirlo, pero ser objetivo como tal, no lo es. No amigos, y el que diga que lo es, es un pecador (bueno habrá quien lo sea). De hecho, muchos nos vanagloriamos de serlo (yo incluida en el pack) y queda muy interesante decirlo, pero no. Siempre queda ese substrato que nos tira hacia una postura más que a otra. De hecho lo vemos todos los días en las RRSS. Distinto es cuando alguien quiere imponer su opinión, entonces faltamos a la consideración y deferencia de otros. Al respeto, vamos. Y estas son las dos palabras que rigen el trabajo de un historiador, objetividad y respeto, además, por supuesto, de profesionalidad y esfuerzo. Escribir un ensayo sobre la vida de Jesús es un trabajo del que no puedo imaginar todo lo que habrá invertido su autor. Quiero dejar esto claro, porque me consta que este libro, ya tiene detractores. Espero que lo hayan leído, como mínimo…

Pero, ¿Jesús existió? Y si existió, ¿fue ese señor del que cuentan que hacía milagros? La sábana ¿es santa?, ¿resucitó de entre los muertos? María Magdalena ¿era su novia? La virgen María ¿era pura y está en cuerpo y alma en el cielo?

Es ciertamente turbador que escritores e historiadores de la época en la que se supone que vivió Jesús, ni siquiera le mencionen. ¿Plutarco y Séneca no le conocían?, ¿no sabían de él? Así lo deja patente el autor. Y yo lo creo, también. Más aún, cuando parece estar demostrado que no sólo se rellenaron huecos en el Nuevo testamento, sino que se utilizaron fragmentos del Antiguo testamento, en el que ya se vaticinaba la llegada de un mesías.

Luego está la controversia de quiénes fueron sus padres y de la castidad y pureza de ellos, o no. Si María, la madre de Jesús nació con el pecado original (como todos los demás mortales) o no. Y así, en el Concilio de Letrán se establece por dogma la virginidad perpetua de esta señora y asunto arreglado, como dice el autor.

Como todo lo acontecido en la fabricación de la biblia, el hecho que los evangelios no casen unos con otros, diría mucho de la credibilidad de la misma. Como mínimo, sería para hacerse preguntas. Que unos relaten la pasión de Cristo o la resurrección y, por otro lado, otros ni lo mencionen, cuando menos es extraño. Que no se pongan de acuerdo en quiénes fueron algunos actores, pues también dice otro poco.

Luego están esos elementos llamados reliquias. Todo el mundo tiene la suya, incluido el Santo Prepucio (y la señora que se casó místicamente con Jesús y lo que  hacía con este prepucio…) y los Santos pañales (usados, eso sí, que si no, la cosa no funciona). Del mismo modo, Jesús, también estuvo en todos los países como Inglaterra, Egipto, India, Japón. Y todo con un cierto sentido lucrativo, además de religioso, claro…

Ahora llega la navidad, que es una fiesta cristina, y casi todos lo celebramos, yo incluida, por supuesto (aunque más que celebrar la fiesta cristiana, sólo celebro la fiesta, dejémoslo  así). Pero es que ni en esto se pusieron de acuerdo. Según Lucas, ni Reyes magos ni estrella de Belén. Como tampoco que nadie se haga eco sobre algo más de 20 años de la vida de Jesús (desde el regreso a Nazaret hasta su bautismo). Pues estamos apañados…

Demasiados huecos en blanco como para no hacerse preguntas. Demasiadas historias que no concuerdan dentro del marco histórico. Son demasiados descuadres que yo tampoco quiero aquí contar. Para eso está el libro, compradlo. También se puede consultar la biblia, ¿quién no tiene una en casa?, o los evangelios apócrifos (algo se puede encontrar en internet), el Libro de Urantia (está en internet, pero os sugiero que dispongáis de tiempo, y mucho…) o los Registros akásicos (también se puede encontrar algo en internet). Pero también, por respeto a la investigación, tampoco se elimina la posibilidad de la existencia de un Jesús histórico, aunque no haya pruebas fidedignas.

Pongamos que hablo de Jesús, es un libro claro y asequible en su lectura. Con un trabajo de análisis impecable y comprobado implicándose en la materia desde el respeto (vuelvo a repetir), y asumiendo las consecuencias con naturalidad. Tanta que el autor se toma licencias del estilo «y asunto arreglado» o «con un par». Así que estas noches también, han sido divertidas.

Por todo esto, es necesario un pensamiento crítico constructivo de este calibre, que camine entre nosotros día a día. Porque se nos está yendo la cabeza por derroteros muy oscuros. Y si no nos cuestionamos todo en esta vida, seguiremos presos del mito de la caverna.

Gracias, V.

  • Imágenes extraídas de la web: oscarfabrega.com  con expresa autorización del autor.
  • Para más información http://oscarfabrega.com/.

 

 

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Cuentos para entender el mundo 2 de Eloy Moreno.

     No sé si lo comenté en la primera entrega, pero esta serie de Cuentos para entender el mundo tienen unas instrucciones de uso algo particulares. Como por ejemplo que hay que leer un cuento al día y justo antes de irse a la cama. De este modo tendremos toda la noche para pensar sólo en ese cuento y así, al día siguiente, podremos comprenderlo, asumirlo, meditarlo, etc. Bueno, pues yo no lo he hecho. Lo leí  de tirón (resulta imposible no hacerlo). También dice que hay que leérselo a otras personas. Bueno, pues tampoco lo he hecho, pero reconozco que este punto sí que es interesante hacerlo. En mi caso, he realizado un selfie de lectura, si pudiéramos llamarlo así.  Por otro lado, aconseja vivirlo, sentirlo, imaginarlo y transmitirlo. Y en eso estoy…

Blog de Victoria Santisteban

     Cuentos para entender el mundo son una suerte de relatos con unas hermosas enseñanzas destinadas a todos los públicos entre 6 y 106 años. Unas finas y sencillas moralejas que nos desgranan el sentido de la vida. Halcones que no vuelan, jardineros a los que no les crecen las plantas, zapateros con visiones empresariales distintas, unas tazas demasiado valiosas, demasiado poder concentrado en una persona y si todo lo malo que ocurre pudiera tener una parte positiva. Son algunas de las historias que nos dejan conceptos como el optimismo, la honradez, la perseverancia o el valor de lo propio. Valores que nos confieren el punto idóneo para reflexionar y entender todo lo que nos rodea, con una visión lo suficientemente aproximada como para tener una estancia en esta vida lo más llevadera y jugosa posible.

    Un libro que sólo por el formato que tiene ya merece la pena leerlo y disfrutar de estas historias que te transportan a otros lugares lejanos y no tan lejanos. Muchos podemos encontrarlos dentro de nosotros mismos. Unas ilustraciones que ya alabé en la primera entrega y vuelvo a reiterar. No caso esos relatos sin esos dibujos. Gracias al ilustrador Pablo Zerda por tan magnífico trabajo.

     Estos cuentos vinieron conmigo a tierras asiáticas, donde se me antoja que algunos relatos tienen su origen. Aquí la vida se vive de otra forma y estos valores que refleja Eloy Moreno están a la orden del día. Sólo tienes que salir a caminar por sus calles y ver las caras felices de las personas, la risa de los niños y respirar el aire de la mañana. Bien podría ser el reflejo vivo de cada uno de estos relatos. Prometo volver a ellos porque sino para qué están ahí. Hay retornos necesarios a algunos libros…

Como siempre, gracias Eloy M.

V.

Más información sobre el autor, Eloy Moreno:  https://eloymoreno.com/

*Imagen de la portada del libro de la autora del blog.

 

 

 

 

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«La mujer del viajero en el tiempo», Audrey Niffenegger.

     Clare es la esposa de Henry. Un matrimonio que es de todo menos normal. Henry padece una extraña patología que le hace viajar en el tiempo y no lo puede controlar. Así que cuando se desvanece aparece en cualquier parte, sin ropa. El origen de este problema surge en la infancia de Henry, como consecuencia, o mecanismo de defensa, de un accidente en el que pierde a su madre. Henry salta de un tiempo a otro sin poder controlar los botones que regulan tiempo y espacio.

La mujer del viajero en el tiempo-portada. Blog de Victoria Santisteban.

    Clare ya conoce a Henry cuando se reencuentran en la biblioteca, sólo que él aún no lo sabe. Lo averiguará en el futuro de él, pero en el pasado de ella. Le quiere desde que es una niña y desde entonces se está preparando para pasar el resto de su vida con él. Él la conoce desde que es un señor maduro. Sabe todo de ella, la ve crecer y madurar. Entabla una interesante amistad en su adolescencia, y conoce a toda su familia, a través de sus ojos. Conoce sus miedos, inseguridades y alegrías. Clare, conoce todo de Henry, su historia, su madre, su enfermedad y sus miedos e inseguridades. No hay dos almas más acordes, ni sentimientos más armónicos.

     Henry ha tenido que aprender a sobrevivir, para lo que el robo y el escapismo se han convertido en actos cotidianos. Clare vive esperando a ser lo suficientemente adulta para estar con él. La gente a su alrededor no entiende que no tenga novio. Ella se reserva sólo para él.

    Henry y Clare tienen conversaciones profundas de literatura, filosofía, de arte y de la vida. Son dos almas gemelas que se encontraron en un tiempo indeterminado, y que se unieron de la forma más hermosa que se puede unir una pareja. Pero como en todas las parejas, no todo es lineal y las ausencias de Henry se terminan por hacer insoportables. La maternidad está en la agenda biológica de Clare y cuando las dudas de paternidad de Henry se disipan, se preparan para ser padres. Lo intentan hasta una decena de veces, hasta que deciden poner su caso en manos de un investigador. La incredulidad del científico se torna en devoción cuando presencia desde su ventana uno de los desvanecimientos de Henry.

     Henry no vivirá para siempre y prepara a su entorno para la partida. Pero no será una partida definitiva, porque nada en la vida de Henry lo es. El pasado del futuro presente será más que interesante, Clare y Alba, su hija. Una chiquilla que posee el don de su padre, pero que puede controlar.

     La mujer del viajero en el tiempo es una suerte de sucesión de circunstancias tan increíbles a priori, que diríamos que es algo muy de ciencia-ficción. Pero, para mí es algo totalmente distinto, es la historia de una familia que vive hechos atípicos en un entorno cotidiano. Todo lo cotidiano se convierte en algo especial, como tomar café, que cobra una preciosa relevancia, aderezada de ritual. Nada se le escapa a Audrey Niffenegger, lo ordinario se transforma en una ópera de sensaciones para los sentidos.  He disfrutado de la belleza de las imágenes y los sonidos de las eternas conversaciones entre Clare y Henry. He sido una espectadora privilegiada y he sentido una ternura absoluta. Sé de alguien al que le diría eso de «¿por qué no me dices esas cosas?». Y él me respondería «Cariño, tú sabes que las letras no son mi fuerte, soy de ciencias…». Y yo me perdería en su mirada tiernamente frustrada.

     El amor es eterno cuando brota de lo más profundo, desde la sinceridad y Clare ama a Henry de ese modo y Henry ama a Clare de la misma forma. Así que volvemos tener la valiosa enseñanza que da el amor, este sentimiento tan sencillo de tener y que a veces nos resistimos tanto a sentir. Como siempre digo, no sé si en voz alta, al menos en pensamiento, al final de nuestra trayectoria vital, lo único que nos queda y a aquello a lo que nos aferraríamos aunque fuese un metal ardiendo, es eso, el amor. Si en el camino recorrido de nuestra vida hemos conseguido sentirlo, habrá valido la pena vivir.

     Dedicado a mi padre, que no supo sembrar mucho amor, y sin embargo dejó campos enteros. Te fuiste perdonado, porque no podía ser de otra manera. Te marchaste tranquilo y yo desde aquí, con mis palabras te despido como lo hice con mi voz en tus oídos porque mis ojos no pudieron verte ni mis manos tocarte. Adiós papá, al final comprendiste que ser padre era tu cometido. Te quiero.

  • Foto del ejemplar de la autora de este blog. (Después de haber contactado con la autora y no haber obtenido respuesta para solicitar su permiso para poner fotos del libro y de ella).

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«La tabla esmeralda» de Carla Montero.

     Esta es la primera novela de Carla Montero que cae en mis manos y de hecho no será la última. Pero eso, tú ya lo sabías…  Cuando un libro atrapa, a veces lo hace con todas sus consecuencias. He sufrido un secuestro literario y emocional en cuestión de pocas hojas. Tengo que agradecer a mi madre que me lo prestara diciéndome «te va a encantar». Y si ahora estuviera con ella le diría «¡mamá, es adorable… el libro! ¿Sabes eso que cuando empiezas a leer un libro, no menos de la mitad de las veces se hace tranquilamente y despacio? ¿Cómo cuando tanteas a alguien que conoces por primera vez? Pues eso me paso con La Tabla esmeralda. Pero cuando se consolidó la amistad fueron tres o cuatro zancadas. Es curiosa la relación que establecemos con los libros. Algún día escribiré de eso con más detenimiento.

La tabla esmeralda. Blog de Victoria Santisteban.

     No me gusta demasiado acabar tan pronto con una novela tan apasionante, pero es como el dulce que te ponen delante de las narices cuando eres pequeña y te dicen «No vayas a tocar el bizcocho de chocolate…» Claro, seguramente…En fin, que presa de la excitación me lo merendé y cené, aún estando aturdida con la fiebre y con escalofríos que me hacían arremolinar entre la mantas. No hay mejor momento para disfrutar de cada hoja, es como una medicina. ¡Ay, bendita lectura!

Carla Montero. Blog de Victoria Santisteban,

     En esta ocasión vuelvo a repetir, por casualidad, el contexto del conflicto bélico con elementos comunes a alguna otra reseña.  Un libro que nos regala dos historias de amor simultaneas y separadas en el tiempo. Por un lado, conocí a Sarah, que me acompañó por el trayecto de su vida. Casi me pierdo en los ademanes de Georg, era como tenerle delante. Y he corrido junto a Ana con los nervios a flor de piel. Por poco me engaña Konrad en un principio. Y me encanta Alain. Pero de todos los personajes, escojo a Sarah y a Georg. Un amor en contra del tiempo, de las normas, de lo establecido y a contrarreloj.

     Sarah Bauer, una chica judía tiene algo que los nazis quieren a toda costa y la misión de encontrarla a ella y lo que posee, El astrólogo de Giorgione, se la encomiendan a Georg von Bergheim. Décadas más tarde Konrad, un multimillonario alemán coleccionista de arte, le encarga a su novia Ana una investigadora de Historia del Arte del Museo del Prado que encuentre este mismo cuadro con la sola pista de una carta que el propio Bergheim le escribió a su mujer en 1941. Esa obra de arte formaba parte de la familia Bauer que se encargaba de proteger su secreto y ahora era Sarah la heredera de esa pesada losa.

     Ana y yo tuvimos algún roce al principio. Destilaba cierta frivolidad gratuita que no terminaba de digerir. Por fortuna, recupera la relevancia que merece su personaje. La autora y sus intenciones… Pero Sarah, ella es así, tal cual, natural, con la importancia que se ha ganado a pulso.  Von Bergheim es un hombre de valores, que no comprende la barbarie humana, un hombre bueno que viste el uniforme equivocado. Konrad, un rico y excéntrico coleccionista que antepone su interés particular a todo. Y el quinto elemento, el Dr. Alain Arnoux, experto y conocedor en encontrar obras de arte robadas por los nazis. Una mezcla entre hipster, hippie y profesor universitario de La Sorbona que se toma todo como viene, y  que será más que importante, con el que me he divertido bastante. Luego está Teo, el prototipo de amigo gay, alegre y olvidadizo, que roza la ignorancia más despreocupada. Así y con todo esto, la autora ha proyectado en mi tantas sensaciones que ahora me encuentro en una especia de impasse. La partida se ha terminado y yo me he quedado en esa zona en la que miro de lejos buscando a Sarah, y a Georg detrás del espejo, a todos ellos, el ruido de las bombas, el taller de Giorgio, el cuadro, el olor de las pinturas, los ecos del pasado, el amor… Es precioso que esta estela permanezca en el tiempo. Así debería ser, ¿verdad? Así, al menos, lo siento yo.

     Una vez le dije al autor de El secreto de Tiamat, que hay algunos libros que quedan, al final, en la estantería con los “leídos”, pero con la sensación de dejar parte de mi con él y parte de él en mi. Pues este es otro de ellos. Me costó deshacerme de su tacto, odio que me pase, pero es condición sine qua non, todo principio tiene un fin…

     Qué razón tenías Carla, ¡benditas las madres! Bendita la mía que me enseño a valorar los libros más allá de lo establecido. Que dure por mucho tiempo esa imagen de ella devorándolos en el sofá. Y cuando vuelva, me diga que disfrutó con los otros tres ejemplares que en sus manos cayeron.

Escribiendo a mano la reseña de La tabla esmeralda de Carla Montero.

Gracias Carla Montero. V.

  • Las imágenes han sido extraídas de internet y el perfil de facebook
    @Carla.Montero.Oficial con expresa autorización de la autora.

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«Holocausto Manhattan» de Bruno Nievas.

     Sentando la base que ha sido un placer leer esta novela, tengo que confesar que estaba en mi estantería mental desde hace algún tiempo, y ya tenía ganas de ponerme con ella. Al principio fui caminando sobre el libro a trompicones, hasta que nos pusimos de acuerdo en la nocturnidad del dormitorio.

     Conozco a Bruno Nievas desde el papel y las redes sociales, donde tiene una actividad significativa. Su novela «Lo que el hielo atrapa» fue muy buscada y disfrutada. Por ello, tengo que decir que me gusta el enfoque de sus libros, y cómo las traslada al lector. Desde mi perspectiva opino que destila una generosidad literaria a unos niveles más allá de lo normal. Yo diría, como se dice por aquí, que parece «buena gente».

     La temática del holocausto ha sido especialmente tratada y estudiada a lo largo de la historia. Yo, también, tuve una época de interés hacia este tema, pero llegado un punto, dejé las guerras y sus atrocidades guardadas en alguna habitación de mi cerebro. Esta novela nos sumerge en el foco de una trama desde el principio, para ir desarrollándola después con flashbacks entre el presente y el pasado, técnica que me encanta especialmente. Unos personajes conectados por lazos familiares y laborales, nos acompañan por una secuencia de intrigas emocionales con traiciones y decepciones insoportables. Un trasfondo cuya arteria principal es una conspiración terrorista llevada a su última y dantesca consumación.

     Más que atrayente, yo diría que me ha conmovido y perturbado, ambos sentimientos por igual. La transformación de un chiquillo inocente en un ser maligno hasta la médula que arrastra un odio atroz y una sed de venganza insaciables. Cómo tratamos a nuestros niños, así serán en el futuro… Me tiembla el alma sólo de pensar en esas cosas, en esos sitios, en esas personas. Si algo recuerdo de mi niñez, fue precisamente los experimentos que esos monstruos hicieron con ellos. ¿Y cómo una niña tiene esos recuerdos? Ah… Mi padre tenía un libro que se llamaba «Los médicos asesinos» de Hans Rainer. Nunca pude entender por qué tenía un libro de esas características.  Nunca había tocado un libro, si no era para cambiarlo de sitio. Era tan horrendo que no lo soportaba entre mis manos por mucho tiempo. Claro, hasta que me hice mayor y entendí muchas cosas.

     No había oído hablar de las ondas binaurales, las desconocía por completo, hasta esta lectura, claro. Según algunos, las ondas binaurales son una ilusión del pensamiento auditivo (que ocurre al escuchar con auriculares una señal que se emite con frecuencia acústica distinta en cada oído) y que nuestras ondas cerebrales tienden a sincronizarse con la frecuencia binaural. Otros que se trata de una droga peligrosa y para terceros que son muy beneficiosas para desarrollar la mente humana.

     Con todos estos elementos, Bruno ha construido una historia tan grande como la historia real misma. No nos olvidemos que el terrorismo sigue existiendo en toda su dimensión. Y que los atentados del 11-S fueron la culminación de un plan concreto, pero el terrorismo sigue en su escalada de odio, vertebrándose hasta límites infinitos.

     El hombre es el ser más destructivo que existe sobre la faz de la tierra. Lo vemos cada día. Como dijo Abraham Lincoln «Casi todos podemos soportar la adversidad, pero si queréis probar el carácter de un hombre, dadle poder».

Gracias Bruno! V.

  • Las fotos incluidas han sido extraidas de la web https://brunonievas.com/ con expresa autorización del autor.

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«José Antonio. El hombre que todos convirtieron en mito» de Pepe De Las Heras.

     A veces llegan a nosotros libros porque sí. Otras veces llegan a uno mismo en atención a tu propia curiosidad. Este libro es uno de ellos, de los que se buscan.

Pepe De Las Heras, autor.

     Mientras avanzaba en su lectura, reconozco que llegó un momento en el que me confundí, y me perdí en la novela histórica creyendo estar en una película de aquellas que me gustaban tanto cuando era muy jovencita. Y me vuelvo a la portada, y en efecto, es una novela histórica.

     Realmente nunca tuve muy clara la figura de Primo de Rivera (hijo), ya que por un lado la asociaba al movimiento de Franco,  militar español que ejerció como dictador desde 1939 hasta 1975, y por otro, a la parte más revolucionaria de España e, incluso, a la par que bolchevique después del discurso pronunciado en el Congreso, con motivo de la transformación de la Reforma Agraria (fue tildado de ello).

     Un libro interesante y fácil de leer. Un relato que nos acerca las primeras décadas del S. XX y a la figura de José Antonio Primo de Rivera. Hijo de Miguel Primo de Rivera, militar español que ejerció como dictador entre 1923 y 1930, tuvo una enseñanza privilegiada para la época, estudiando el bachillerato desde casa con profesores particulares. Más tarde estudió la carrera de Derecho influenciado por antecedentes familiares y de amistades.  Con todo esto, quiero dejar sentadas las bases que José Antonio, era una persona con una formación lo suficientemente densa como para saber lo que se hacía. Por alguna razón que se me escapa, Jose A. decidió caminar algo alejado de la filosofía general y defender ideas algo distantes de lo establecido. Defendía a los pobres, quería eliminar el caciquismo reinante y devolver las tierras a los jornaleros. Ideas que le llevarían a su encarcelamiento acusado de conspiración y rebelión militar, y posterior ejecución, propiciada por el Gobierno de la Segunda República, (España parecía un país cansado de las maniobras de la República) con Largo Caballero (el consejo de ministros confirmó el «enterado»). Fue condenado a muerte y finalmente ejecutado. La novela nos muestra a un joven atractivo (se le atribuyeron romances muy sonados en la época), con don de gentes y con ganas de resolver conflictos y dar giros de tuerca.

Ahora bien, desde mi minúsculo universo tengo algunas dudas:

  • La historia nos ha contado que desde el bando sublevado existieron intentos de evitar su ejecución y, por otro lado, que no existieron tales y que Francisco Franco, conocedor de su ejecución, no hizo nada para evitarlo. Por otro lado, se nos ha contado y hemos visto hasta la saciedad, que el movimiento de la Falange era sinónimo de franquismo, ya que este señor se apropió del movimiento y de la imagen de José A. Asimismo, Manuel Azaña, tampoco pareció que hizo nada por él. Se conoce que fue un personaje incómodo para ambas partes.
  • También, hay aspectos que me parecen contradictorios de José A. o de la historia que cuentan de él. José A. se alejó de la opulencia en cierto modo, y quería devolver las tierras al proletariado. Pero, su carrera política comenzó para defender la política de su padre (al que defendía a puñetazos si era necesario) afirmando que su dictadura fue una oportunidad perdida (la dictadura es dictadura venga de donde venga). Y en 1933 terminó encontrando el fascismo que le ayudó a construir sus bases.
  • No creía en la eficacia de la derecha en el parlamento contra la «revolución socialista», de los que pensaba que tenían falta de fe y empuje. Como tampoco que una mayoría pudiera decidir lo que él consideraba «verdades absolutas». Consideraba que los ciudadanos podían decidir en el ámbito municipal, pero no para decidir sobre el país. Esto, también, me desconcierta bastante.
  • En cuarto lugar, en mi humilde opinión, creo que era una persona normal, de carne y hueso y con valores, entre los que parece ser que podría estar el de no guardar rencor (aunque no es demostrable) por la inclinación política y religiosa, un sentimiento muy valioso para él. No creo tanto lo del mito. Sí creo que algunos quisieron y quieren convertirlo en mito, pero si la forma de ser, que se relata en esta novela, es cierta, creo que a él no le hubiera gustado, ni eso, ni que usaran su imagen para algo con lo que no estaba de acuerdo. Hipotéticamente hablando, claro.

     Esta novela es para leerla vacío de prejuicios, con la mente en blanco. Ya después, uno puede y debe documentarse. O antes, el lector es libre de manejar su agenda lectora. Por lo que a mi respecta, eso fue lo que hice (como también estuve hablando con mi madre, largo y tendido sobre él, para conocer sus impresiones), a sabiendas que mis raíces están en el bando de los perdedores (todos lo fueron en mayor o menor medida). A sabiendas que a mis familiares le hicieron cosas horribles que no puedo ni volver a nombrar, aquí estoy porque quiero saber. Y quiero saber de mi historia con todas las consecuencias. Pero quiero saber la verdad, blanca, nítida y objetiva, de ambas partes. Porque «todos» cometieron atrocidades.

     No sabemos qué hubiera pasado si José A. hubiera seguido vivo. Si le devolvería las tierras a los jornaleros o no, si su movimiento hubiera terminado en una aberración o no, si hubiera cedido y se hubiera puesto del lado del bando que no quería o no. Y no lo sabemos porque todo está en continuo movimiento. Pero la historia verdadera es la que es, esa que nadie puede tocar, aunque todos la cuenten a su libre antojo, «todos». Pertenezco a una generación que quiere saber, conocer, aunque el resultado no sea agradable. Mis antepasados sufrieron, pero también se sufre mucho ante el desconocimiento, ante la ignorancia. Es como una losa que te impide respirar. Y sin respirar no se puede vivir. Soy Española, Andaluza y nací en Almería y vengo de una familia de rojos. Yo, como muchas personas, queremos un país que perdone, que integre, que restaure también, y que mire al pasado con otros ojos. Que tuvimos una España dividida en dolor y que ahora queremos sólo una, la única.

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