«No he cruzado océanos de tiempo para al final encontrarme contigo. En ocasiones veo vampiros…» de Antonio Jesús López Alarcón.

Virgen santísima del corazón bendito. Pero, ¿en qué estaba pensando el autor para poner semejante biblia de título? Y, ¿por qué leer un libro sobre vampiros y chupadores de energía? No se vayan, aún hay más…

Para responder a la primera pregunta habría que preguntarle al autor y, podría imaginarme su respuesta. A la segunda pregunta se me ocurre responder un «¿por qué no?». Verdaderamente el autor es una persona bastante interesante, sin llegar a ser empalagoso. También podría decir porque es de Antonio y punto. «¡Pues sí que tienes criterio!» dirían algunos. Pues oye, que me dio realmente la gana de hacerlo y me las refanfinflan todos esos que van de guays, progres y pseudoespirituales.

Portada trasera

No me jodan, pues claro que tengo criterio. Fíjense si es así que leo un libro para reconocer a vampiros energéticos, aka* personas tóxicas, para reconocerme a mí misma en alguno de sus supuestos. Y, claro, sucede que me he reconocido casi en todos. ¡Qué horror!

Pues no, yo soy, he sido así, o estoy siendo, porque esta máquina no se detiene. Y es que el ego tiene hambre, y mucha, y si nos dejamos llevar por él sembraremos el sendero de víctimas con la yugular abierta de par en par. No todo el mundo tiene la valentía y honestidad como para bajar la mirada hacia su propio ombligo y mirar cara a cara sus imperfecciones. Este es un campo de batalla por el campan los chupasangre y este manual nos puede ayudar a identificarlos. Tanto a los malhechores del mal como aquellos que hacen bien. No todos saben lo que hacen y no todos saben que lo hacen con maldad. Ni siquiera no todos saben que están ahí fuera, porque pueden estar en tu propio interior. Si lo reconocemos, pues perfecto, nos ponemos a trabajar y asunto arreglado. Y si no quieres reconocerlo, pues corres el riesgo de quedarte solo si tus víctimas te identifican.

Vampiros reales. ¿Ein?
Una gitanilla en el puestecillo…

Pero, ¡ay amigo!, cuidado con aquellos que lo hacen con saña porque tendrás que preparar el kit anti-vampirismo: estaca, cruz, agua bendita, plata y ¿qué sé yo? Y es que el señor Bram Stoker dejó el listón demasiado alto, en fin…

De mi experiencia personal, comentar que me he reconocido en muchas cosas que he hecho y que me han hecho. Éstas últimas las tengo más frescas y las reconocí más deprisa. De mis errores tuve que poner a trabajar a la máquina pensante y escarbar en el pasado. Porque no estamos exentos de colocar la regleta de enchufes allá donde se tercie. Lo bueno de hacer auto-crítica es que uno se da cuenta que no tiene que turbar más allá de lo que no se quiere ser turbado. O mejor, nada.

Haciendo los deberes…

Hay características personales que valoro por encima de todo, siempre, pero especialmente en estos momentos, la honestidad, la lealtad y la fidelidad. Pues además de todo eso, Antonio tiene la de la sinceridad. Y si hay algo que digo muchísimo es que hay que tener un par, para aguantar estoicamente a una persona sincera sin revolverse por dentro. Porque sí, está muy bonito y es muy chic decir «yo prefiero que las personas sean sinceras conmigo». ¡Qué te acuestes! que diría mi padre.

Como me da igual lo que piensen algunos, vamos, que me trae al pairo. Digo lo que quiero, a quien quiero y como quiero. Para eso es mi blog… Por eso digo ¡bravo, por tu tenacidad! y ¡bravo por tu capacidad de superación y observación! Lo más bonito, que lo haces así de natural, con amor, y eso no le sale a todo el mundo. Así que este post está enfocado en tu libro, sí. Pero está dedicado a ti y te halago porque te lo mereces. Porque mira que conozco gente con historias, pero tú ganaste mi alma hace tiempo. Y del peloteo, al golf. Y si no, como diría mi padre «vete a por hierba pa’ la radio» que os juro por lo más grande que no sé qué quiere decir. Mira que le vengo dando vueltas …

«Algunas personas solo existen como ejemplos de lo que hay que evitar ser».  

www.frasess.net 

«Solo eres responsable de tus decisiones, no de las ajenas».

www.frasess.net 

«Deja ir a personas que solo llegan para compartir quejas, problemas, desastres, miedos y juicios».

www.frasess.net 

«Distancias honestas valen más que cercanías hipócritas».

www.frasess.net 

“Las personas tóxicas se adhieren como bloques de hormigón atados a sus tobillos, y luego invitan a nadar en sus aguas envenenadas”.

John Mark Green*

«Si levantas la vista de tu ombligo verás que no eres el centro del universo».

lamenteesmaravillosa.com

Un libro que recomiendo con amor y buen humor. El que tiene su autor Don Antonio Jesús López Alarcón.

Gracias hermoso.

V.

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Una poesía a la pasión del verano.

Amor platónico

 

Blanco de las iras

salí buscando oscuridad.

No era de día,

tampoco de noche.

 

En un lugar apartado,

intuyendo la soledad,

me quedé vencida.

 

Fue una sombra

la lujuria desatada

en la silueta de un joven

lo que me despertó.

 

Me dejé llevar absorta

en pensamientos libidinosos.

Y el agua nos arrastró

llevados por el calor.

 

Él era hermoso

yo joven y apasionada.

Ardimos en combustión

como si llegara el fin de la pasión.

 

No existía nada alrededor.

No vivía la vida.

No moría lo muerto.

Y, sin embargo, fue el ímpetu

lo que avivó el ardor.

 

Aquel verano sentí morir

porque todo fue un sueño

que no debió ocurrir.

 

Todo quedó en el frenesí

de una mente calenturienta

que trató de conseguir

el amor platónico y altruista

de alguien que nunca me vio venir.

 

Antonio se llamaba él

un chico malo que en un arrebato

destruyó todo atisbo de amor.

Y una falla nos separó

un verano, que nunca sucedió.

 

 

 

 

 

 

 

  • Imagen extraída de https://historia-arte.com.

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Una poesía al solsticio y los amores de verano.

Solsticio

 

Ha desaparecido un trozo de mí y

he caído en la cuenta

que tengo que aprender a vivir.

Pero el duelo me ha dejado un agujero.

Un agujero, redondo todo él.

Para llenarlo tengo que poner esmero,

y no sé muy bien con qué.

 

El solsticio me ha devuelto las horas perdidas.

Donde habitaba el baldío desierto,

ahora campos fértiles de fuego

orientan las horadadas heridas.

 

Pero, ¿alguien me puede explicar?

Solsticio de verano – poema

Mis tórridos sentidos te devuelven a mí de repente.

Te desenfocas en la espuma del mar,

tu imagen a contraluz se torna iridiscente.

Como la arena, te deslizas entre mis dedos,

ha sido el espejismo en la orilla

el que va soslayando mi pensar.

 

Quiero retenerte y sentir tus acordes,

me agarro a notas en el aire

pero no puedo escuchar la armonía de tus ojos

y la música de las caracolas.

 

¡Ay!, ¿alguien puede escuchar?

 

El pasado me atrapó en tus risas

el estío me retiene en la locura.

En nuestro delirio hermoso me perdí

con él lleno mi agujero de amargura.

 

Cada veintiuno retorno a gritar

¿Por qué te lo quedaste mar?

Lavanda y una rosa blanca.

 

Aquel solsticio dejó un agujero

dentro de mí, redondo todo él.

 

  • Imagen extraída de www.1freewallpapers.com.

 

 

 

 

 

 

 

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Ekhi: Siguiendo tu estrella, de Maite García e Igor Del Barrio.

     Antes de empezar a hablar sobre este libro quiero contar una anécdota que me sucedió el pasado 14 de julio allende los mares, al otro lado del mundo. Había sido mi cumpleaños el pasado mes de junio y mi marido, su compañero y un amigo de aquí fuimos a tomar unos pinchos. El chico, que vive aquí en Taiyuan, recordaba que fue mi cumpleaños porque mi marido se lo dijo. Pues este chaval, tan majo y buena gente, vino con un regalo para mi. Cuando lo vi, me recorrió un escalofrío porque lo primero que me vino a la mente fue el último libro que había leído. Según lo escribo ahora, siento lo mismo. El regalo era un colgante de jade con forma de hoja en tonos ocres y marrones claros, como los de una hoja seca, pero llena de vida. 

     Hace tiempo que dejé de creer en las señales, porque hace tiempo que me siento triste y una extraña soledad revolotea sobre mi cabeza, a veces buscada y a veces no. También es cierto que me encuentro en una etapa de mi vida en la que no me apetece socializar tanto como antes y no aguanto como antes a ciertas personas e individuos. Tampoco tengo por qué. La cuestión es que todo esto se detiene cuando estoy con ellos, con Javier y Belén. Ellos me transmiten la paz, el respeto y la libertad que necesito. Y desde ellos me llegó este libro, que yo ya tenía pensamientos de adquirir. Pero un buen día 1 de julio nos fue regalado en una ceremonia tan bonita que me emociono sólo de recordarla. Así pues, este libro se vino conmigo a tierras asiáticas. Pero no iba a ser ese el caso, porque después de leer las dos primeras páginas, me dije a mí misma «no puedo leer esto, no puedo». No paraba de llorar y no podía ni leer y sentí tanto dolor que lo dejé sobre la mesita de noche sin abrirlo. El fallecimiento de mi padre aún estaba muy cercano y me removía las entrañas. Y en el último momento lo coloqué en la bolsa del portátil. Cuando llegué a Moscú y, con tanto tiempo libre, lo abrí y casi lo terminé, pero la gente me miraba porque no dejaba de llorar y no soporto que la gente se me quede mirando. Es una sensación que no puedo controlar desde que era niña. Así que me refresqué y me fui a tomar un café que me rescatara de la ensoñación. En Pekín, tuve una aventura digna de una película de los Monty Python (Belén y Javier lo saben) y todo se solucionó como quien deslía una madeja de lana, con paciencia y tesón.

     Leer Ekhi, siguiendo tu estrella, ha sido como caminar de la mano de Maite e Igor, mientras me narraban este diario con una sonrisa en la cara. Es un libro tremendamente emocional y llorar me parecía una injusticia y sentía que no debía hacerlo, pero he sido incapaz de reprimir las lágrimas. Ni siquiera se trataba de la misma situación y el sólo hecho de hacer una comparación me produce una enorme culpabilidad, pero me imbuí en sus palabras de una manera que lo sentí en lo más hondo de mi ser. He llorado, he gritado y he tenido pataletas de niña herida. Todo eso me ha producido leer este libro. Y en un momento de paz, me quedé con esa carita de felicidad. Dios, pensé, «Yo quiero estar así ahora». Y entonces, me quedé rendida en el asiento del avión camino a Taiyuan. Cuando llegué aquí, le dije a mi madre que tenía que leerlo, que le ayudaría muchísimo. Hazme caso mamá…

Ekhi

     Compartir el tiempo y el espacio perdida entre las líneas de Ekhi ha significado un balón de oxígeno que me ha insuflado paz, serenidad y amor. Porque Ekhi es amor en estado puro, cada palabra, cada párrafo. Todo destila amor. No hay más que verles a ellos, sus padres, Maite e Iñaki, son la belleza. Y por eso, entiendo que esto haya desembocado en un proyecto solidario (más información en www.ekhiproject.org).

Autores de Ekhi: siguiendo tu estrella.

  Esta es la historia de la vida y como tal está llena de enseñanzas. Una historia de superación increíble, del día a día después de una terrible tormenta. Antes yo solía decir eso de «Nada sucede por casualidad, sino por causalidad». Ahora ya no lo digo tanto, pero como todo siempre existen excepciones y este libro es una de ellas.

Gracias Maite, gracias Igor, V.

Gracias Iñaki por conectarnos a todos.

Y, gracias a Javier y Belén por traer esta historia a mi vida.

* Dibujos de Juanjo Barón que ha colaborado desinteresadamente. Fotos cedidas por Igor Del Barrio.

*Si queréis más información acerca del proyecto solidario podéis entrar en www.ekhiproject.org.

*Iñaki Plaza no aparece en el post en imágenes. Pero si queréis información sobre él y su carrera musical podéis entrar en el enlace arriba indicado y en www.inakiplaza.com.

 

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