Florentino Pérez, El poder del palco de Fonsi Loaiza

Todo el mundo sabe quién es Florentino Pérez y todo el mundo sabe qué quiere decir «el poder del palco». Y si no saben quién es el señor Pérez, seguro que lo han visto alguna vez, pero solo de pasada, en la retransmisión de algún partido de fútbol en el que compitiera el Real Madrid, necesariamente. Es ese personaje que nunca pierde los papeles, ni se pone nervioso y, siempre está con el mismo semblante, sin expresión. La primera impresión de su representación humana, sería la de «ni chicha ni limoná». Pero este elemento, realmente, es algo más…

¿Les ha pasado alguna vez que han tenido unas ganas rabiosas de tener un libro? Pues claro, ¡qué tontería! Yo, en mi caso, al no poder tenerlo físicamente, lo tuve que comprar en formato digital. A ver, que no es el primero que he comprado en este formato, pero de los que me puedo permitir. Pero ¿gastarme más de 8€? ¿estamos locos o qué? En la vida. Es la primera vez que hago semejante barbaridad. Y es que, me apetecía de verdad leer algo relacionado con los entresijos del poder económico made in Spain.

Portada del libro Florentino Pérez, El poder del palco

Hace tiempo que dejé atrás aquellos relatos de Rafael Torres que contaban las atrocidades cometidas por poderosas empresas españolas y que daban título a algunos de sus trabajos como «Los esclavos de Franco» o «Desaparecidos de la Guerra 1936-?». Hay muchos títulos y muchos autores que se dedican mantener viva la memoria y a destapar estas barbaridades, también. Hablamos de historia de España. Solo hay que leerlos para saber. El material está ahí. Yo solo dejé correr la rabia contenida. Y, claro, de aquellos barros, estos lodos…

El poder del palco nos muestra el relato, sobradamente conocido, de un personaje que se mueve por mundos oscuros y bajo cánones de dudosa naturaleza, similares a los de la camorra italiana (exceptuando, claro, la parte de hacer desaparecer al personal, de forma indefinida. Él lo hace, pero de otra forma, más sutil). Un sujeto, como tantos otros, que viene de aquellos tiempos pretéritos a los que, muchos de estos mafiosillos, desearían volver para campar a sus anchas. ¡Ah, pero si ya lo hacen! Y es que nos vendieron tanto, tantísimo lo modélico de la transición española, que terminamos por creérnoslo.

Verdaderamente, la figura de este sujeto, no inspira nada bueno, por mucho que se empeñen en los aledaños del Ibex35. Según la Wikipedia (https://es.wikipedia.org/wiki/Florentino_P%C3%A9rez), el sujeto, en cuestión, nació en 1947 (un año menor que mi madre, que le da 3.000 vueltas como persona), tiene una peculiaridad y es que no le gusta ser fotografiado en la zona superior de su cabeza, donde tiene una calva. No tiene que ir a hacerse injertos de pelo, porque él ordena y los demás achantan la cabeza, eso que se ahorra para su jubilación. Este elemento que, algunos dirían hecho a sí mismo (nótese el sarcasmo), además de empresario, es ingeniero civil, dirigente deportivo y ex-político, de los malos, pero ex-político.

Como el propio autor cuenta en el libro, sus tentáculos llegan tan lejos que hasta un insignificante pie de foto de un periódico, le molesta. Y, por supuesto, llama para que lo cambien. No copa los primeros planos, él prefiere reptar en calentito y en su palco, de forma sibilina, que le da más caché. Este personaje mediocre, políticamente hablando, ha conseguido adueñarse de ese mundo opaco de los bajos fondos, carente de valores éticos y morales, y ausencia total de decencia. Como diría mi madre, «ni la conoce, ni la ha conocido nunca».

A este personaje no le tiembla la mano a la hora de despedir a trabajadores de sus empresas. Como es, por ejemplo, el caso de Clece, que denunciaron falta de material en una residencia de ancianos y fuera. Asimismo, tampoco le ha temblado la mano en decretar ERES después de finalizar el proceso temporal de aquellos ERTES por los que ha recibido sus buenos dineritos en ayudas de papá estado. Ha sido regado con tanto dinero del estado que me da hasta vergüenza escribirlo. Es, simplemente, indecente y asqueroso. Por eso lo de «socializar pérdidas y privatizar beneficios».

Es evidente mi animadversión hacia este sujeto, al que no puedo, ni quiero llamar persona, porque ser persona implicaría tener unos mínimos que él no tiene. No solo hay que ser, sino parecer. Él, ni siquiera, parece. Pero esto no significa que solo sienta rechazo por este sujeto, siento rechazo por todos estos ladrones «legalizados» por sucesivos gobiernos que nos vienen saqueando, atracando, esquilmando y desvalijando, que es aún más triste.

¿Qué le voy a hacer? Si no me gusta que me roben, es una manía que tengo. Como tampoco me gusta todo lo que viene del franquismo, porque huele a rancio y a alcanfor.

Buscando por ahí, encontré el curriculum de Fonsi Loaiza. Es Licenciado en Comunicación por la Universidad de Sevilla, Máster en Periodismo Deportivo y Máster en Comunicación Social por la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona, está Doctorado en Medios, Comunicación y Cultura, también, por la Universidad Autónoma de Barcelona. Además de esta publicación, es el autor de «Siempre saltando vallas. Deporte femenino y medios de comunicación». Trabaja de articulista para varios medios de comunicación digitales y es contertulio en TV y radio.

El autor, ahí, tan contento. Como tiene que ser.

Desde que publicó este libro, no hay alma y medio (sí, se me ocurren algunos) que no quiera tenerlo en su programa. Es muy activo en RRSS donde él mismo se define como «picapedrero de la información» y sus hilos en Twitter suelen ser afilados, precisos y, sobradamente, realistas. Como sabréis, Manuel Rico lleva, si llevo bien las cuentas, 905 días compartiendo el mismo hilo de Twitter en el que denuncia las muertes de los ancianos en las residencias de ancianos de Madrid y, desde entonces, muchos compartimos su hilo, como algo de obligado cumplimiento moral. Con Fonsi Loaiza está pasando algo similar. Hilo que comparte, hilo que es retwitteado, citado y compartido.

Cuando andaba en secundaria odiaba sobremanera a Kant, pero no tanto por él mismo, sino por el profesor de filosofía, tan desagradable, que tenía. Nunca llegó a mí, nunca se interesó por intentarlo siquiera, simplemente, era invisible para él. Y, sin embargo, hoy comparto esta cita. Dedicado a aquellos que hemos conseguido ser dignos de ser felices.

«La moral es la ciencia que enseña, no cómo hemos de ser felices, sino cómo hemos de llegar a ser dignos de la felicidad»

Immanuel Kant

Fotos:

Foto del post extraída de: Loaiza, F. [FonsiLoaiza]. (2022, February 17). Hoy se está hablando del espionaje en los contratos de Díaz Ayuso en la Comunidad de Madrid. Uno de los grandes favorecidos ha sido el presidente del Real Madrid con todo tipo de adjudicaciones. Lo cuento en “Florentino Pérez, el poder del palco”, que ya está en preventa. pic.twitter.com/9ibvt3iunz. Twitter. https://twitter.com/

Foto del autor extraída de: Fraguas, Á. (26 DE JULIO DE 2022). “Manda más el palco de Florentino Pérez que el Congreso.” Diariodeleon.Es. https://www.diariodeleon.es/articulo/deportes/manda-mas-palco-florentino-perez-que-congreso-diputados/202207262048122243471.html

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El retrato de Dorian Gray por Oscar Wilde

¿Qué dirían si pudieran permanecer eternamente jóvenes? ¿Acaso no es eso lo que intentamos todos los días de nuestra terrenal vida? ¿Somos lo suficiente vanidosos y narcisistas como para afrontar la idea que este tipo de «contrato virtual y/o espiritual» tiene un coste? ¿Cuánto estaríamos dispuestos a soportar? ¿Qué estaríamos dispuestos a sacrificar? Y, lo más importante, ¿Estaríamos dispuestos a cargar el coste con todas sus consecuencias? Si no tienen ninguna dificultad y/o contradicción personal con estas cuestiones, entonces tienen todo el perfil del protagonista de esta historia.

El autor

Oscar Wilde, nacido con el nombre de Oscar Fingal O’Flahertie Wills Wilde, nació en Westland Row, Dublín, Irlanda el 16 de octubre de 1854. Mediano de 3 hermanos 1, fue educado en casa hasta la edad de 9 años. Estudió en la Portora Royal School de Euniskillen, tiempo en el que perdió a su hermana 2. Posteriormente, en el Trinity College de Dublín y, más tarde, en el Magdalen College, de Oxford, gracias a una beca y donde fue premiado con varios premios de poesía clásica como el Newdigate, un prestigioso premio de la época. Fue en el Trinity College donde su tutor, John Pentland Mahaffy 3, despertó su interés por la literatura griega y donde, además, ganó la medalla de oro de Berkley. Durante sus estudios universitarios se sabe que viajó a Italia y Grecia, además de compaginar la escritura para varios periódicos y revistas.

Oscar Wilde
Oscar Wilde

Tras graduarse, vuelve a Dublín y conoce a Florence Balcombe 4 de la que se enamora. Pero, como esa relación no termina de forma fructífera, toma la decisión de establecerse en Londres. Allí conocerá a Contance Lloyd con la que se casará y tendrá dos hijos. Durante este tiempo, Wilde, producirá gran parte de su vasta obra 5, además de editar la revista femenina Woman’s World. Asimismo, Wilde, que se había convertido en un personaje importante, daría varias conferencias en Estados Unidos sobre el esteticismo.

Escritor, poeta y dramaturgo, fue un autor al que le influenciaron los clásicos griegos y escritores, y tutores, como Walter Pater y John Ruskin le introdujeron y guiaron en la Filosofía estética. Parafraseando a lamenteesmaravillosa.com, «El esteticismo o filosofía estética consistió en un movimiento artístico nacido para oponerse a la moral rígida de la época victoriana, cuyo ideal promulgaba vivir como si toda su vida fuese una obra de arte, llevar el estandarte de la belleza y hacerlo intensamente. Siendo una filosofía que se revelaba contra el materialismo, fealdad, e industrialismo victoriano, ha sido, y fue, un movimiento que instaló la idea del retorno a lo artesanal sea cual fuere su creación artística. Y, así es, como nuestro autor fue uno de los mayores representantes del esteticismo literario».

Hoy en día, seguimos viendo este movimiento en mayor o menor medida. Pero me da la impresión que muchos seguidores de este movimiento lo han tergiversado haciéndolo ser o parecer elitista y un tanto detestable. He de decir que conozco a varias personas que profesan algo parecido, simplificándolo a cuestiones materiales o de «experiencias vip» que sean fáciles de trasladar a las RRSS. Porque de lo que no se habla o no puede verse en Instagram, no existe, lo cual no nos hace buenas personas necesariamente, más bien guays compiyoguis chachipirulis. De hecho, por lo que a mí respecta, prefiero que este tipo de gente no esté en mi vida y en eso, ando bastante ajetreada.

Oscar Wilde
Oscar Wilde

Física y estéticamente hablando, Wilde fue un hombre fuera de su época, una rara avis. Se opuso a los cánones deportivos masculinos, se dejó el pelo largo y decoraba su habitación de estudiante con plumas de pavo real y flores como los girasoles. Esto le valió varias mofas y caricaturas en la prensa estadounidense (como no…). Pero lejos de amilanarse, su popularidad creció. Pero, ésta empezó a decaer cuando el marqués de Queensberry le envió una carta en la que le acusaba de homosexual, por la relación que, sospechaba, tenía con su hijo Lord Alfred Douglas. La decadencia se la habían comenzado 6.

La sociedad británica, esa de rancio abolengo, no toleró a una persona como Wilde con gustos extravagantes y «relaciones» un tanto ambiguas. Él se mantuvo fiel a sí mismo y, en la soledad de la prisión parece ser que comprendió que debía mantenerse fiel a su filosofía, ya que rehuyó de la relación que mantenía con Lord Alfred Douglas al que le tildó de distracción de su arte y destrucción de su intelecto.

“Voy a empezar diciéndote que me culpo terriblemente. Aquí sentado en esta celda oscura, vestido de presidiario, infamado y hundido, me culpo. En la noches de angustia perturbadas y febriles, en los días de dolor largos y monótonos, es a mí a quien culpo. Me culpo por dejar que una amistad no intelectual, una amistad cuyo objetivo primario no era la creación y contemplación de cosas bellas, dominara enteramente mi vida.”

De profundis, O. Wilde (1905)

Sin embargo, al salir de prisión volvió con él y se trasladaron a París, hasta que el dinero amenazó con dejar de llegar y, entonces, se murió el amor7. Oscar Wilde Murió en París como Sebastián Melmoth debido a las complicaciones de una afección mal curada y que le provocó una meningitis. Pero no murió en la más estricta soledad económica y personal, ya que siempre estuvo rodeado de un pequeño círculo de amistades que le ayudaron hasta el final.

Wilde era una persona muy aguda y ácida en sus sentencias. Aquí les pongo algunas que están rabiosamente de actualidad…

«No hay necesidad de separar al monarca de la mafia: toda autoridad es igualmente mala».

«¿Qué es un cínico? Es un hombre que sabe el precio de todo y el valor de nada».

«Cada vez que la gente está de acuerdo conmigo siento que me estoy equivocando».

«Aconsejar de economía a los pobres es como aconsejar comer menos a un hambriento».

«La sociedad nunca perdona al soñador. Sí al criminal».

Consideraciones previas

El mito de Fausto bien podría ser el preámbulo que introdujera la novela de El retrato de Dorian Gray. O viceversa. Y la historia de Dorian Gray bien podría ser la moraleja del mito de Fausto. Y es que la leyenda clásica alemana por excelencia no podría ser la mejor expresión para esta tragedia.

Parafraseando a José Miguel García de Fórmica-Corsi en la manodelextranjero.com, «Fausto accede a vender su alma a Mefistófeles, a cambio de sabiduría, juventud y de la más alta revelación. Pero como todo mito que se precie, el protagonista acaba por simplificarlo todo al ansia de poder, de ostentar y de ser divino para elevarse por encima de los simples mortales».

La historia nos traslada la inquietud desmedida por permanecer joven y bello, lo que nos hace reflexionar sobre lo estético y el arte. Como Fausto, una de las claves principales de la historia, gira en torno al narcisismo. Un narcisismo enfermizo que aboca al protagonista a hacer cualquier cosa para mantenerse joven, incluso vender su alma.

Una suerte de catarsis entre un hedonismo exacerbado y la moral imperantes de la época que primaban la decencia y el decoro que, casi siempre, sometía a la exigente sociedad británica, frente al esteticismo que ensalzaba la armonía, el arte y la belleza, cualquiera que fuera su expresión. Una sociedad saturada de hipocresía a la que Wilde solía dejar en evidencia en sus escritos.

Además de reflejar su crítica a la sociedad, Wilde supo plasmar la vanidad o aquellos comportamientos que se oponían a las normas establecidas y cuyas convenciones sociales llamaron en más de una ocasión «locura, desequilibrios mentales o delirios», que no cuadraban con el uso habitual del razonamiento estándar.

La historia

El argumento gira en torno a Dorian Gray, un joven que vuelve a la ciudad después de pasar unos años en el campo y, tras el fallecimiento de su abuelo. Dorian posee esa inocente juventud que tiene todo por descubrir, sin experiencia, fácilmente moldeable (una cuestión que Basil recriminará a Lord Henry en alguna ocasión, al notar que Henry iba esculpiendo a Dorian a su antojo). Dorian necesita ser conocido y aceptado en un círculo de amistades, así que Basil Hallward y Lord Henry Wotton lo introducen en las costumbres de la sociedad.

Primera edición revista Lippincot’s

Lord Henry, seguidor acérrimo del hedonismo, empieza a esbozar pinceladas relacionadas con este movimiento a sabiendas que acaba de ganarse un admirador. Dorian no puede ocultar la admiración que profesa por todo lo que dice su nuevo amigo. Este sentimiento se materializa cuando Basil le hace un retrato.

«Lo único que vale la pena en la vida es la belleza y la satisfacción de los sentidos»

Lord Henry Wotton

Según expresaría el propio Basil, «He puesto en él demasiado de mí mismo» sintiendo que era imposible exponer el cuadro, a pesar que Lord Henry le había aconsejado lo contrario.

«Es tu mejor obra, Basil, lo mejor que has hecho. No dejes de mandarla el año que viene a la galería Grosvenor. La academia es demasiado grande y demasiado vulgar. Cada vez que voy allí, o hay tanta gente que no puedo ver los cuadros, lo que es horrible, o hay tantos cuadros que no puedo ver a la gente, lo que todavía es peor».

Lord Henry Wotton

Mientras posa para el retrato, Dorian se empapa de los valores que transmite Henry a la par que habla con Basil, haciendo ver a Dorian de lo efímero de la juventud. Por eso, al ver el retrato terminado expresa su frustración cuando se da cuenta que el cuadro permanecerá íntegro e inalterado y él envejecerá.

«¡Qué triste resulta!-murmuró Dorian Gray, con los ojos todavía fijos en el retrato-. Me haré viejo, horrible, espantoso. Pero este cuadro siempre será joven. Nunca dejará atrás este día de junio… ¡Si fuese al revés! ¡Si yo me conservase siempre joven y el retrato envejeciera! Daría…, ¡daría cualquier cosa por eso! ¡Daría el alma! (…). Lord Henry Wotton tiene razón. La juventud es lo único que merece la pena. Cuando descubra que envejezco, me mataré».

Dorian Gray

En sus salidas nocturnas, Dorian conoce a una bella actriz de teatro de la que se enamora, pero al invitar a Basil y Henry a verla actuar en una de las obras, Sibyl Vane les ofrece una pobre actuación, carente de profesionalidad y sentimientos. Cuando él va a verla al camerino, ella le explica que ha sido su amor por él el que le ha impedido representar personajes artificiales. El mito de su actriz amada muere para Dorian aquella noche y acaba la relación. Al no soportar la idea de estar sin él, Sibyl Vane decide suicidarse ingiriendo un veneno.

«Has matado a mi amor. Solías despertar mi imaginación. Ahora ni siquiera despiertas mi curiosidad, simplemente no produces ningún efecto. Te amaba porque eras maravillosa, porque tenías genio e inteligencia, porque hacías realidad los sueños de los grandes poetas y dabas forma y sustancia a las sombras del arte. Y has tirado todo eso a la basura. (…).

Ahora ya no significas nada para mi. Nunca volveré a verte»​

Dorian Gray

Al volver a casa, Dorian percibe algo distinto en el cuadro, una leve mueca de crueldad. Entonces, sospechando que su deseo podría haberse hecho realidad, decide esconder el retrato en el sótano, donde solo él tiene acceso.

Cuando Basil decide que quiere exponer el cuadro, se lo reclama a Dorian, éste se niega y le explica que es imposible. Finalmente, se sincera con él y le muestra la razón de por qué no puede exponerlo. Basil le recrimina su comportamiento y sus pecados y en un arranque de ira, Dorian le asesina.

Para ocultar lo sucedido, implica a su antiguo amigo Alan Campbell, bajo amenaza de desvelar algún oscuro secreto, que le ayuda a deshacerse del cuerpo. Alan terminará por suicidarse, al no poder afrontar lo sucedido.

Así y con todo, Dorian acentúa la espiral de degradación moral que se ve reflejada en el cuadro. «El príncipe encantador» como le llamaba Sibyl, sigue permaneciendo joven y bello por fuera, pero angustiado por dentro.

Han pasado los años y Dorian desea cambiar, se ha enamorado de una joven campesina, Hetty Merton, con la quiere rehacer su vida y en un intento desesperado por acabar con su tormento, atraviesa el cuadro con el mismo puñal con el que asesinó a Basil. Al día siguiente, los sirvientes de la mansión encuentran el cuadro intacto y un cadáver envejecido con un puñal clavado en el corazón, a sus pies.

Reflejos

Es posible que esta novela la leyeran hace décadas, y quieran volver a leerlo. Háganlo. Si no, háganlo, también. Seguramente es un libro recomendado hasta la saciedad, pero es que su fama lo merece. Y, aunque el argumento es sobradamente conocido, para nota un botón en el apartado anterior, siempre se encuentra éste o aquel detalle al que puede que veamos desde otra perspectiva.

Su fama, también, se debe a las adaptaciones a la gran pantalla. Yo, personalmente, recomiendo la versión de 2009 de Oliver Parker, que estoy casi segura le hubiera gustado a Wilde con los cambios del director y giros de guion, a pesar de los aspirantes a críticos de cine, a los que Wilde hubiera puesto más que finos con su particular y agudo ingenio.

Película, Oliver Parker, 2009

Actualmente, como mencionaba anteriormente, existen muchos/as Dorian Grays. No hasta el límite de esta historia de ficción, que se sepa, claro. Pero, por desgracia vivimos en una sociedad que prima la belleza hasta límites tan crueles que, de lo contrario no entras en ella. Y sabemos, sobradamente, que este crueldad se ha llevado demasiadas vidas por delante.

Si tus medidas, el color de tu piel, tu pelo y, por supuesto, tu peso, no son estándares, mal. Estamos inmersos en la sociedad de la imagen, que no arte, son cosas distintas. Asociamos una imagen bella a tonterías varias y, casi siempre, las más afectadas son las mujeres. Pero ellos, «haberlos haylos, también, como las meigas».

Como en la sociedad inglesa victoriana, por estos lares la hipocresía campa a sus anchas por los campos de Castilla y aledaños. Y a las grandes corporaciones y a sus campañas publicitarias, manchadas de verdaderos pecados, tenemos que darles gracias infinitas por el afán que ponen en perpetuar valores falsos y carentes de sentido.

Vivan todo lo bien que puedan, y si puede ser sin molestar a los demás, mejor. Y cuídense, física y mentalmente. Póngale un poquito de solidaridad y aparquen el egoísmo para cuando estén en su más absoluta soledad. Y, acuérdense de aquellas personas que alguna vez sintieron que ustedes significaban algo y se lo demostraron. Háganlo, porque de lo contrario, sus almas se desvanecerán en el infinito y nunca quedarán plasmadas en cuadros mágicos, ni siquiera en recuerdos ajenos.

Gracias. V.

Notas:

1: Familia – Su padre, sir William Wilde, era cirujano especialista otólogo, además de oftalmólogo; la madre, Jane Frances Agnes Elgee, poetisa, solía utilizar el seudónimo de Speranza; su hermano mayor, Willie Wilde, trabajó de periodista para el Punch, Vanity Fair, y editorialista para el The Daily Telegraph; y su hermana menor, Isola Francesca (1857-1867).​

2: Wilde escribiría el poema «Requiescat» (1875) dedicado a su hermana que falleció debido a una meningitis y lo incluiría en la primera antología «Poems» (1881).

3: Wilde se refería a su tutor como «primer y mejor profesor», mientras que éste hizo lo propio refiriéndose al autor diciendo haber esculpido su personalidad, aunque más tarde lo calificaría como «la única mancha de mi tutela».

4: Oscar Wilde se enamoró de Florence Balcombe, pero éste no fue correspondido y Florence terminó por casarse con Bram Stoker.

5: En su obra destacan cuentos como El príncipe feliz y otros cuentos o El crimen de Lord Arthur Savile y otras historias; Obras de teatro como El abanico de Lady Windermere o Salomé; Poemas como La balada de la cárcel de Reading o La esfinge; Novelas como De profundis o Teleny.

6: Wilde, mal aconsejado por Lord Alfred Douglas, denunció al marqués de Queensberry por difamación y perdió el juicio. Además, fue enjuiciado, de nuevo por sodomía y grave indecencia, siendo condenado a dos años de trabajos forzados, lo que se llamó a ser una sentencia ejemplarizante. En la cárcel escribiría De profundis y La balada de la cárcel de Reading.

7: Lord Alfred Douglas estaba considerado como un ferviente racista. Está claro que una de las más importantes razones de Lord Alfred Douglas por estar con Wilde eran el dinero y el tren de vida. De hecho se sabe que se casó con Olive Eleanor Custance tras la relación con Wilde. Y aunque, más tarde, renegó de varios pensamientos, se convirtió al catolicismo más conservador. Todo un dandi… La mujer de Wilde, Contance Lloyd, le quitaría el apellido a los hijos, a pesar que éste continuó enviando dinero. Paradójicamente no se divorciaría nunca de él.

Fuentes biografía:

  • Fernández, Tomás y Tamaro, Elena. «Biografia de Oscar Wilde». En Biografías y Vidas. La enciclopedia biográfica en línea [Internet]. Barcelona, España, 2004. Disponible en https://www.biografiasyvidas.com/biografia/w/wilde.htm [fecha de acceso: 5 de agosto de 2022].
  • Oscar Wilde. (s/f). Lecturalia. Recuperado el 5 de agosto de 2022, de https://www.lecturalia.com/autor/5234/oscar-wilde
  • Wikipedia contributors. (s/f). Oscar Wilde. Wikipedia, The Free Encyclopedia. https://es.wikipedia.org/w/index.php?title=Oscar_Wilde&oldid=144720256
  • Biografía de Oscar Wilde. (n.d.). Elresumen.com. Retrieved August 7, 2022, from https://www.elresumen.com/biografias/oscar_wilde.htm

Fuentes sinopsis:

  • Wikipedia contributors. (n.d.-a). El retrato de Dorian Gray. Wikipedia, The Free Encyclopedia. https://es.wikipedia.org/w/index.php?title=El_retrato_de_Dorian_Gray&oldid=143943009
  • Imaginario, A. (2017, March 8). El retrato de Dorian Gray: resumen, personajes y análisis. Cultura Genial. https://www.culturagenial.com/es/el-retrato-de-dorian-gray-de-oscar-wilde/
  • Org, O. W.-H. (n.d.). El retrato de Dorian Gray. Https://biblioteca.org.Ar/Libros/130156.Pdf. Retrieved August 7, 2022, from https://biblioteca.org.ar/libros/130156.pdf

Citas extraídas de:

  • Haykal, ​izzat. (2017, June 14). ​Las 110 mejores frases de Oscar Wilde. Psicologiaymente.com. https://psicologiaymente.com/reflexiones/frases-oscar-wilde
  • ICON. (2019, October 16). 33 frases de Oscar Wilde que siguen sonando rabiosamente modernas 165 años después. Ediciones EL PAÍS S.L. https://elpais.com/elpais/2019/10/16/icon/1571222688_260022.html

Imágenes:

  • Oscar Wilde: citas y frases – AlohaCriticón. (2020, July 22). AlohaCriticón. https://www.alohacriticon.com/literatura/citas-frases/oscar-wilde-frases/
  • Sáliche, L. (2017, December 1). Cómo fue el final de la vida de Oscar Wilde. infobae. https://www.infobae.com/america/cultura-america/2017/11/30/como-fue-el-final-de-la-vida-de-oscar-wilde/
  • Wikipedia contributors. (n.d.-a). El retrato de Dorian Gray. Wikipedia, The Free Encyclopedia. https://es.wikipedia.org/w/index.php?title=El_retrato_de_Dorian_Gray&oldid=143943009
  • El retrato de Dorian Gray » Premios Goya 2022. (n.d.). Premiosgoya.com. Retrieved August 8, 2022, from https://www.premiosgoya.com/pelicula/el-retrato-de-dorian-gray/

Persuasión, Jane Austen

Una vez soñé una de esas historias de amor, de esas de las que se dicen que son las más bonitas y que jamás han sido contadas. Entonces desperté y recordé que yo era la protagonista de una de ellas…

Persuasión es una historia de segundas oportunidades. Es una historia que trata de segundas partes forzadas por la imposición elitista y familiar de la época georgiana. Es una historia hermosa donde las haya, en la que el amor despliega la lealtad y la calma, como mejores versiones de la virtud de la paciencia en su máxima expresión.

Jane Austen

Persuasión fue publicada en el año 1818 de forma póstuma, al ser el último libro que la autora escribió antes de fallecer en 1817. Nacida en Hampshire en 1775, Jane Austen refleja a la perfección las relaciones sociales, la cultura y la educación, no solo en sentido general, sino de la mujer en la Inglaterra de los siglos XVIII y XIX.

Siendo una novela que algunos consideran como conservadora y llena de tópicos, en un momento en el que la producción del género de la novela aumentaba de forma exponencial, no deja de ser una manifestación artística de una de las autoras que rompieron barreras como tantas otras de la época con su estilo propio repleto de ironías. Podría tratar este tema más adelante, porque es harto interesante. No estoy segura, pero creo que podría estudiarlo.

Y adentrándonos en la historia en sí, la autora nos habla del devenir de la familia Elliot en la que Anne, la mediana de tres hermanas, está en la posición de la más sensata por derecho propio. Por su parte, Sr Walter Elliot, el padre, encarna al actor vanidoso y con aires de grandeza que no ve con buenos ojos que la más responsable de sus hijas se case con un joven militar de futuro incierto. Para él, no solo la posición y el prestigio son esenciales, sino el porte y la belleza. Es por eso que su empeño por romper esa relación le lleva a él y amigos de la familia a convencerla para rechazar la propuesta de matrimonio.

Cubierta del libro-Ed. Debolsillo.

Anne no se toma esto como una afrenta insalvable, sino que continúa con su vida adaptándose al momento y valorando cada instante. Es una persona curiosa por naturaleza y tiene considerables inquietudes culturales, adora la lectura por encima de una vida superflua. Es experta, sobre todo, en conciliar y apaciguar ambientes enrarecidos, para lo que es solicitada en más de una ocasión.

El destino caprichoso quiere que el pasado vuelva a ella con una fuerza solapada que grita en la lejanía y que crece conforme avanzamos en la historia. Es el albur que late lentamente y va madurando y vive. Así es como se gestan algunas grandes historias de amor, pausadamente, en silencio, pero sin perder la conexión emocional que une dos almas de forma atemporal. Un suerte de «hilo rojo» que establece la conexión entre dos personas que nacieron para amarse de forma incondicional.

«Si hay una facultad de nuestra naturaleza que puede considerarse maravillosa, es la memoria«.

Jane Austen

En el camino a la felicidad, Anne vive varias experiencias que la moldean como lo que ella es en su verdadera esencia. No representa los valores de su familia, porque ella tiene los suyos propios, siendo una rara avis que hace estela cuando pasa. Como decía mi padre «Hace raya» o «Es finica» (sus cosas).

Yo tengo mi propia historia de segundas oportunidades, por eso no me puedo sentir más identificada con esta novela. Ante aquellos agoreros «semi-profesionales» que van de psicólogos «modernos» que decían que segundas partes nunca fueron buenas (mi amiga Silvina sabe quiénes son), decirles que ya lo contó una tal Jane Austen. Una autora que no tenía fama de ser simple, precisamente. Yo, también, tuve que ir contra corriente en un momento de mi vida, porque nadie quería que ocupara mi lugar y no me refiero al lugar de Anne. Anne tenía el suyo, fue Frederick Wentworth quien tuvo que recuperar aquello por lo que fue repudiado, como una servidora.

En fin, sea como fuere, todas las personas tienen que poder tener el derecho a tener una segunda oportunidad. Y todas las personas tienen que poder tener el derecho a construir su propia historia de amor. Porque el amor es necesario, da sentido a la vida misma.

«Conoce tu propia felicidad. No desea nada más que paciencia, o darle un nombre más fascinante, llámalo esperanza».

Jane Austen

Una novela imprescindible, como muchas de la época. Por eso, seguiremos en la brecha.

V.

  • Imagen de Jane Austen extraída de https://www.austenheritage.com/.
  • Imagen del libro extraída de https://www.amazon.com/.
  • Citas extraídas de https://www.europapress.es/ y https://www.psicoactiva.com/.
  • Imagen destacada extraída de https://www.britain-magazine.com/features/a-tour-of-jane-austens-hampshire/.

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Karma, maldito karma.

Por más vueltas que quieras dar para sortear una inconveniente circunstancia concreta, no podrás hacer nada ante el mismo tiempo que termina por tocar a tu puerta.

El karma

Según la web significados.com «Karma significa acción o energía trascendente que se deriva de los actos, palabras y pensamientos de las personas.

Asimismo, recordando la ley de acción y reacción física de Newton que dice ´«Si un cuerpo actúa sobre otro con una fuerza (acción), este reacciona contra aquél con otra fuerza de igual valor y dirección, pero de sentido contrario (reacción), podemos entender que todo lo que hacemos, bueno o malo, nos viene de vuelta de forma positiva o negativa.

Entre aquellos que hablamos, muchas veces, que el tiempo nos pone a todos en nuestro sitio y que las personas dan de sí lo que tienen que dar, también hablamos de un concepto muy bien avenido que, además, suena bonito al pronunciar. Es el de «justicia poética». Parafraseando a Rosario López Durán que escribía esto en la Revista de la Escuela de Derecho de la Universidad Latina, México, allá por el año 2000, «(…) la justicia poética es una variación de la justicia divina, cuya naturaleza y voluntad va más allá de la comprensión de la razón humana, de la ciencia y de una filosofía positivista o materialista».

La justicia poética, divina, el karma o las leyes físicas son conceptos que pululan por el aire que respiramos y de los que no podemos prescindir. Así lo vivimos y así lo experimenta nuestro protagonista.

Los hilos que tejen las costuras de las vidas…

Karma hindú

Aquella noche tenía tanto trabajo que no me di cuenta de la hora. Eran las 3 de la mañana y aún estaba aporreando las teclas del portátil. Me quedé absorto por un momento para, casi inmediatamente, volver a lo mío. Sabía perfectamente que me quedaban otras 2 horas como mínimo.

Sentí que me tocaban en el hombro, pero estaba tan concentrado en terminar que no le di importancia. A veces el cuerpo siente cosas por simples contracciones o calambres musculares, tantas horas sentado es normal. Al cabo de un rato, media hora más o menos, sentí, de nuevo, lo mismo. Y me giré para mirar instintivamente, como el que va a hablar con alguien que te llama desde la distancia corta.

Me puse, ciertamente, en alerta pero era algo más bien sutil que sentido plenamente. Así que retorné al trabajo para acabar y enviarlo lo antes posible. Sin embargo, a los pocos minutos ocurrió lo mismo y no supe si girarme para mirar o no -esto no me puede dar miedo- pensé en voz alta. Me levanté, caminé por el despacho, fui a la cocina, bebí un vaso de agua y me quedé un momento ahí absorto y recordé la cara de Bill Murray en la escena del restaurante de «Los fantasmas atacan al jefe» (escena en la que se encuentra con su jefe, el de la IBC -encarnado por Robert Mitchum- cuando llega Brice Cummings -encarnado por John Glover-, que viene a ayudarle en la cadena de televisión y pone esa expresión de incredulidad).

Decidí acabar y enviar el artículo para que pudieran publicarlo al día siguiente. Y cuando terminé, me giré y, claro, no había nadie.

– ¡Malditas deadlines! En cuanto me ponga al día, todos estos nervios dejarán de existir – pensé.

– Bueno, esto se merece un descanso, mañana será otro día. – Y me fui a la cama pensando que tenía que descansar un poco más.

Aquella noche no dormí muy bien y tuve pesadillas. Hasta donde yo recordaba no había tenido una noche tranquila como Dios manda, que diría mi abuelo, en mucho tiempo. No siempre era capaz de asumir la razón por la qué tenía esas pesadillas recurrentes donde siempre salía la misma persona.

No quise pensar más en ello y me dispuse a darme una ducha, mientras me terminaba el ansiado café matutino. Me había costado tiempo y esfuerzo encontrar el café perfecto y la máquina perfecta. Pero, lo conseguí. Apenas desayunaba. Antes era diferente, antes sí me gustaba preparar una buena tostada, zumo de naranja, o aquello que se terciara. Pero ya no, ahora solo era café. Aunque, a lo que nunca renuncié fue a la canela en rama. Eso era demasiado.

– En fin, Víctor tienes que volver al trabajo…-me dije.

Pasaron los días y me olvidé completamente de aquel incidente nocturno. El trabajo me terminó por absorber de nuevo.

Unos meses después, estaba cubriendo una noticia muy importante, un caso de corrupción en el seno de los estamentos militares, y tenía pruebas de ello. Llevaba dos semanas durmiendo unas 3 horas y el estrés me estaba consumiendo. Y aquella noche, volvió a suceder. Sentí que algo me tocaba el hombro. Me quedé quieto. Me dije que no, que no podía ser -esto es fruto del estrés-, pensé. Y en ese silencio sostenido, entonces escuché algo, era como un susurro. Estaba muy nervioso pensando que mi mente me estaba jugando una mala pasada por los nervios, y cuanto más lo pensaba, más nervioso me sentía.

Unos instantes después el susurro se volvió más claro y escuché:

– No es necesario- dijo una voz firme y sosegada.

Me quedé paralizado. ¿Qué quería decir esa voz? No es necesario. ¿Qué no es necesario? Me giré y pregunté en voz alta -¿quién eres?- visiblemente nervioso y asustado.

– Siempre lo has sabido- dijo la voz. Estuve preguntando al vacío varias veces, pero ya no obtuve respuesta.

Los días posteriores se sucedieron a toda velocidad. Hacía dos meses que había entregado el reportaje al periódico. Éste tuvo consecuencias inmediatas; hubo destituciones, imputaciones, renuncias, juicios y el gobierno estaba tambaleándose. En el periódico, alguien me dijo que estaba propuesto para el Pulitzer. La gala de entrega de premios estaba prevista para el mes siguiente. No podía centrarme en el trabajo, por lo que me pedí unos días para descansar. Ya no me quedaba mucho tiempo.

Aquella noche estaba tranquilo, había gestionado temas pendientes, y me encontraba en el salón, tomando una copa de bourbon. Y entonces ella apareció.

– ¿Cuándo lo supiste?- le pregunté directamente mirándole.

– Siempre lo he sabido- contestó tranquila y sosegada, tal y como recordaba esa voz.

– Lo he dejado todo listo. Le he enviado un email y una carta escrita de puño y letra.-Dije con aceptación.

– ¿Has pedido perdón de forma sincera?- Me preguntó.

– Sí.- Le dije.

– Entonces es la hora. – Me dijo, esperando mi reacción.

– ¿Puedo preguntarte algo? -Le dije mientras me levantaba del sofá.

– Aha… – me contestó algo condescendiente.

– ¿Cómo te gusta que te llamen? -Le pregunté como un niño chico desprovisto de todo temor.

– Me llaman de muchas formas, pero Karma, me gusta. Me puedes llamar así si lo prefieres. -Me contestó con una sonrisa sincera.

– Tardé demasiado, ¿verdad?- Le pregunté con verdadera pena.

– Nunca es demasiado tarde, Víctor.- Sentenció

Epílogo

Víctor era un periodista muy famoso, conocido en los círculos por ser implacable en su profesión y sus reportajes eran temidos. Tuvo una carrera fulgurante, cuyo ascenso meteórico se llevó por delante a todo ser viviente que se interpusiera en ese camino. Ascenso que arrasó con todo, incluida su apasionada y activista compañera de facultad, a la que un polvo no le iba a impedir seguir en esa senda. Y lo hizo de la mejor manera que sabía, levantándole el reportaje en el que llevaba trabajando mucho tiempo. Era el reportaje que la catapultaría a reportera oficial en el nuevo periódico, donde ambos estaban trabajando de becarios.

Celeste desapareció de su vida, con un bebé en la tripa y un cáncer de estómago en ciernes. Y su prometedora carrera se ahogó en el olvido.

Víctor, le dejó todo a su hijo. En la carta todo estaba explicado. Toño, estaba estudiando periodismo, mientras trabajaba en una cafetería por las tardes para pagarse la carrera. Sorpresivamente, el rector pidió verse con él para contarle que alguien, de forma anónima, había donado una cantidad escandalosa de dinero, con la condición que a Toño le concedieran una beca.

– Toño, ¿entiendes lo que te estoy contando?- Le preguntó el señor Díaz a Toño.

Fin.

Enlaces:

  • Extraído de https://www.significados.com/karma/
  • Definición extraída de https://www.elperiodico.com
  • Extracto de la Revista de Escuela de Derecho de la Universidad Latina, núm., 1, septiembre-diciembre de 2000: http://www.revistas.unam.mx
  • Imagen principal extraída de https://es.dreamstime.com/photos-images/karma.html
  • Imagen karma hindú extraída de https://www.freepng.es/png-sszzop/

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«Un amor de leyenda»

Canciona.com®

Hoy el post del blog trata de algo que le he regalado con mucho amor a mi compañero, amigo, marido, pareja, mi partner del camino, de vientos y de brisas, Fran.

Siempre le digo que me diga algo bonito y él me responde que es de ciencias… Hoy soy yo la que le dice algo precioso, porque un «te quiero» ya no me parece bastante…

Se trata de una canción que he podido ofrecerle gracias a Canciona, una empresa compuesta por un grupo de profesionales que trabajan en el mundo de la música y que hacen cosas tan bonitas como estas que podéis escuchar un poco más abajo del post y al final de la letra.

Gracias infinitas a Belen y Javier, que fueron el resorte que activó el cambio hacia un nuevo horizonte. Os quiero tanto…

Espero que disfrutéis de esta canción tan linda que cuenta nuestra historia. Gracias a Canciona porque lo ha sabido plasmar y gracias a la vida por habernos dado la posibilidad de vivir tantas cosas hermosas. No hace falta un cumpleaños, un aniversario o una fecha especial. Cualquier día, de un mes cualquiera, de un año cualquiera…

Y llegamos, y los vimos, y fue una explosión de emociones…tres veces…

Cuenta una antigua leyenda
Del Japón milenario
Sobre un rojo hilo,

Que a pesar de la distancia
Y de las inclemencias
Hay destinos unidos,

En los meñiques de Fran
Y de Vicky siempre habrá
Una arcana atracción,

El Ying y el Yang, la prudencia
Y la febril urgencia,
La luna y el sol.

Dos jóvenes en un barrio,
Que caen en secundaria
Y coinciden en clase,

En el instituto nocturno
Por fin le llegó el turno
Al amor y a sus cauces,

Hubo conjuras y males,
Qué ilusos los mortales
Que osan cortar el hilo,

Y es que a veces hay amores
Cuantos más años mejores,
Que son como el vino.

Lucharon contra gigantes
Crisis y tempestades,
Penurias y fatigas,

Con clases particulares,
Tatuajes temporales,
Joyería de resina,

No se borró con los años
Un amor indeleble
Y el destino los premia,

Vicky y Fran, la luz propia,
Guerreros de Terracota,
Un amor de leyenda.

Pasaron más largos años
Y a veces una fuerza
En el meñique sentían,

Entre entrevistas de trabajo
Se vieron en la puerta
De una cafetería,

Dieciséis años después,
Otra etapa, otro barrio,
Mismo hilo de antes,

Será esa leyenda oriental
O será el sortilegio
De los eternos amantes,

Lucharon contra gigantes
Crisis y tempestades,
Penurias y fatigas,

Con clases particulares,
Tatuajes temporales,
Joyería de resina,

No se borró con los años
Un amor indeleble
Y el destino los premia,

Vicky y Fran, la luz propia,
Guerreros de Terracota,
Un amor de leyenda.

Y el diecisiete de Julio
Allá por dos mil quince
Por fin todo cambió,

Después de tanto infortunio
Una noticia de oriente,
Lloraron de emoción,

Ahora ese hilo es tan corto,
Viven en china y sus rostros
Satisfechos se muestran,

Vicky y Fran, la luz propia,
Guerreros de Terracota,
Un amor de leyenda.

«Un amor de leyenda»

Autor letra: Kako.

Música y arreglos: Equipo de canciona.com®.

Un amor de leyenda (Autor: Kako y equipo de canciona.com®)
  • Foto del post extraída del archivo personal.
  • El audio que se adjunta es un tema compuesto en su totalidad por el equipo de Canciona.com®.
  • Aviso Legal  donde se especifican los usos permitidos que Canciona garantiza: PROPIEDAD INTELECTUAL. DERECHOS DE USO DE LA CANCIÓN.

Los derechos de explotación en materia de propiedad intelectual corresponden en exclusiva a CANCIONA. El cliente (usuario de la web), mediante el pago del precio, queda autorizado a recibir un soporte sonoro incluyendo grabación, interpretación y obra con la única finalidad de escucharlo de forma ilimitada en su círculo particular, personal o privado, así como grabar nuevos soportes con la misma finalidad (disco duro, pendrive, CD, etc.).

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La metamorfosis de Franz Kafka.

La transformación en un insecto como metáfora de la angustia, deshumanización y pérdida de identidad.

Gregorio Samsa, que trabaja muy duro como comercial de telas, se levanta una mañana con la sensación de haber tenido un mal sueño. El hecho de tener que mantener a toda su familia le sobrevuela amenazante como una espada de Damocles. Esa mañana descubre horrorizado que se ha transformado en un insecto, una especie de escarabajo, cucaracha o algo similar.

Portada

Una persona normal, se hubiera tirado al vacío desde la ventana. Al fin y al cabo, lo que Gregorio está viviendo es un fenómeno extraordinario e inexplicable. Pero, paradójicamente, el desasosiego que siente se convierte en el combustible que alimenta y gira en torno a la ansiedad que le produce no ir al trabajo. Por eso, intenta acostumbrarse a su nueva morfología sin dejar de perder de vista la delicada situación económica familiar.

Durante la transformación de Gregorio, incomprendida por su entorno, a excepción de su hermana, experimenta episodios como el de la visita del gerente. Éste se persona en casa para interesarse por su falta de asistencia al trabajo. Pero nada más lejos de ser por motivo de preocupación, Gregorio escucha como el gerente intercambia ciertas palabras desagradables con la familia, en la que no sale muy bien parado.

El señor Samsa le reprocha, visiblemente enfadado, el desinterés por no ir al trabajo. Es por lo que ante la situación económica, la familia decide alquilar una habitación y apartan y mantienen en secreto a Gregorio en su cuarto.

Gregorio está desesperado porque no solo mantiene a la familia, sino que ayuda a pagar las deudas por la quiebra de un antiguo negocio del padre, por lo que no entiende que le hagan eso.

Una noche, mientras Grete toca el violín para amenizar la noche a los inquilinos, Gregorio sale de la habitación para escucharla, espantando a los comensales que se marchan sin pagar la estancia.

A partir de este hecho, Gregorio, incomprendido, se aísla definitivamente en su habitación y la angustia le lleva a dejar de comer y beber. Su hermana, que es la única que le había estado atendiendo, termina por dejarlo ante la imposibilidad de poder cuidarle como debía. Gregorio hacía tiempo que se había abandonado a sí mismo, dejando su bienestar de lado.

Finalmente, la criada encuentra muerto a Gregorio, en la más absoluta soledad, tras días de aislamiento y falta de alimento.

Para entender esta novela tendríamos que retrotraernos al contexto histórico. Como sabemos, esta novela fue publicada en el año 1915, cuando comienza la Primera Guerra Mundial. El hombre hace frente a una serie de cambios económicos, sociales y políticos en un momento en el que, además, el mundo en general está más deshumanizado.

Kafka

Asimismo, la propia novela sería el reflejo de lo que algunos han querido relacionar con el trato que Franz Kafka tenía con su padre. De este último se decía que tenía un comportamiento opresivo y despótico hacia él.

Vemos el devenir de la novela desde la pérdida de identidad, vista desde el momento de la transformación en un insecto, en el que el individuo se deshace de toda condición humana, hasta la falta de utilidad, cuando alguien deja de ser necesario.

Cuando leí este libro no pude dejar de acordarme de una que me contaba mi madre. Cuando mis padres se casaron, no tenían casa propia, y más allá de lo que diría Virginia Woolf, solo tenían dos sueldos. Se fueron a vivir a casa de mi abuela. Pero la historia no es esa, que ya veremos en otro momento, la historia es que mi padre tuvo que entregar el sueldo que ganaba en su casa justo hasta el mes anterior a casarse. Mi padre, hijo de madre soltera, no era muy querido, en realidad no era nada querido en su familia, pero su dinero sí. Mi padre ya se había convertido en un insecto y anduvo por la vida así, como un insecto toda su vida.

Yo, más bien, creo que lo convirtieron en un insecto y él no disponía de las herramientas para sortear las cosas de la vida. Solo unos pocos conseguimos verle de verdad, detrás del caparazón. Pero de eso, también, hablaré en otro momento.

Al final, esta historia es una experiencia que quien más, quien menos ha vivido de una u otra forma. Porque, ¿quién no ha sacado beneficio de alguien en algún momento? y ¿de cuántos de ustedes se han beneficiado? Y ¿con malas artes? Algunos hemos estado más en un grupo que en otro y otros han sido más desobedientes y egoístas. ¿De qué grupo eres tú?

Hasta la próxima pecadores…

V.

  • Imagen del post extraída de http://www.experienciasliterarias.es/
  • Foto del autor Franz Kafka extraída de https://www.culturagenial.com/

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El fin del invierno. V.

Lirios

A través de la vereda vibrante

inspiro la corriente matinal,

y divagando por el vespertino,

el rocío surge en el festival

de la fronda aprendiz iridiscente.

Dulce perfume, novel paladino

que susurra anodino

promesas tan hermosas,

tiernas como mimosas,

revelándoseme la odisea de Ulises.

Me voy alejando con cielos grises

y arribo al paso de la ulterior era

donde lirios añiles

van dejando paso a la primavera.

V.

#versosprimaverales #poesía #estancia #primavera #poemas

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«Rebelión en la granja» de George Orwell.

Los 7 mandamientos:

  • Cualquier cosa que ande en dos piernas es enemiga.
  • Cualquier cosa que ande en cuatro piernas o tenga alas es amiga.
  • Ni un animal usará ropa.
  • Ningún animal dormirá en una cama.
  • Ni un animal beberá alcohol.
  • Ningún animal matará a otro animal.
  • Todos los animales son iguales.

(…) cuatro piernas, bueno; dos piernas, malo (…)

Rebelión en la granja.

Curiosa la idea romántica que a veces nos hacemos de ciertos libros. Siempre tuve una idea distinta, distorsionada e incluso cómica de «Rebelión en la granja». Imagino que el celuloide juega malas pasada, y una se deja llevar ante el desconocimiento. Es lo que pasa cuando vemos material visual antes de leer.

Todos los animales son iguales…

Rebelión en la granja transcurre en la granja Manor propiedad del Sr Jones, un personaje del que se dice que pudo inspirarse en Nicolás II, último emperador ruso y dado a la bebida que, además, odiaba al pueblo. Una granja con animales de rasgos antropológicos y humanizados que se unen bajo el mando del viejo cerdo Major cuyas ideas de justicia pretende guiarlos hacia una sociedad más igualitaria y autónoma. ¿Podría haber estado inspirado en Marx? Muy posiblemente. Así que según su filosofía, los hombres son enemigos y los animales son camaradas e iguales. Al poco tiempo de iniciar su rebelión, Major muere y el mando lo asumen Bola de Nieve, Chillón y Napoleón. Entre los cambios de los nuevos mandatarios están la sustitución de la bandera de la granja por la del régimen recién instaurado, y la creación del himno «Animales de Inglaterra».

Portada Rebelión en la granja

Asuntos como la amistad o enemistad de algunos animales o la edad de jubilación se votan en asamblea, así como la alfabetización de los camaradas y, por supuesto, la rebelión. Y un día, por fin, consiguen expulsar a los humanos de la granja, instaurándose la nueva era. La granja crece y Napoleón se hace con el mando total de ésta. A partir de entonces, se suceden censuras y prohibiciones. El poder termina por corromperle, volviéndose igual o peor que el antiguo dueño humano. Cerdo y humano se habían vuelto indistinguibles.

Cuando leí 1984 sufrí una especie de conflicto en mi interior a sabiendas de ciertas acciones por parte de Orwell. Me encontraba atrapada entre el autor y la persona. Como autor, no me disgusta, me interesa y me produce curiosidad. No así como persona, lo que me causa un profundo malestar. De hecho, este es el motivo por el que haya tardado tanto en publicar mi siguiente post, el de este libro. Y es que, no consigo mantenerme al margen de aspectos que, finalmente, no afectan al desarrollo e interés del escrito. Y mira que pongo empeño en ello, aunque me sigan desconcertando ciertas pinceladas de la vida del autor.

George Orwell

Parece ser que Orwell se inspiró en la Revolución Comunista de 1917 y la era estalinista rusa y deseaba denunciar la dictadura de Stalin. Años más tarde, se conocería la terrible realidad a través de la pluma de Gareth Jones, periodista galés que tuvo la osadía de publicar la verdad sobre la hambruna soviética de 1932 hasta el año siguiente, así como el llamado Holodomor o Genocidio Ucraniano. Hasta entonces algunos intelectuales del occidente simpatizaban con el régimen soviético. Como suele pasar con estas cosas, The New York Times publicó todo lo contrario a lo manifestado por G. Jones. Muy probablemente, George Orwell podría haberse inspirado también en Jones.

Un reflejo de los totalitarismos aplicados por sistemas corrompidos y por personas que persiguen una sola cosa, su propio interés en detrimento de la sociedad. Una novela atemporal y alegórica, más vigente que nunca, que ha tenido su versión en la gran pantalla en más de una ocasión, en la radio, en comics, e incluso en videojuegos.

Y es que, entre la justicia y la igualdad existe una frontera por la que discurre la ignorancia, la ausencia de memoria, el olvido y el conformismo. Una combinación muy peligrosa y, por desgracia, tan presente en estos tiempos. Un arriesgado cóctel con el que algunos países convierten la esclavitud en una falsa sensación de libertad, cuando la mezclamos con toques capitalistas.

Pero de todos, el peor a mi modo de ver, es el conformismo. El conformismo permite y facilita el paso de todo lo demás. Es una frontera sin vigilancia. El conformismo no duele, no pesa en el alma, salvo, claro, cuando uno abre los ojos. Entonces se convierte en un dolor insoportable que se cura cuando la ignorancia desaparece y calma el estado de desasosiego.

Y es que solo hay que poner el sistema capitalista al servicio de algunos regímenes para expandir la felicidad como sentimiento generalizado. Todos están contentos, todos trabajan contentos y todos viven contentos y felices. Y así se le traslada al mundo entero, aunque no de forma tan radical como el último momento vivido por Winston en 1984, cuando acepta al gran hermano con todo su amor. En la vida real, todo es más sutil.

Decir que las mentes críticas son muy molestas en los sistemas totalitarios, sería un eufemismo algo doloroso. Son sistemas que anulan al individuo y los individuos como Boxeador, se dejan la piel y sacrifican la vida en pos de trabajar más duro, como mandan los cánones, aún a costa de ser traicionados.

Hoy en día existen muchos «Boxeadores» que se desloman toda su vida para obtener decepción y traición como recompensa. Algunos seguirán viviendo así y vivirán inmersos en un mundo feliz, aparentando ser felices, o siendo felices de verdad, como Winston. En cualquier caso, todos, absolutamente todos disponemos de las herramientas suficientes para llegar a la verdad. Siempre y cuando queramos conocerla…

Porque cualquier totalitarismo es un cáncer, este es un libro necesario y, como digo en algunas ocasiones, la lectura nos hace libres y mejores personas.

V.

Imágenes del post:

*Imagen del post extraída de https://www.latercera.com/

*Foto de portada del libro extraída de amazon.es.

*Foto del autor extraída del perfil de twitter @OrwellQuotes.

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«Drácula» de Bram Stoker.

“Recuerda mi amigo, el conocimiento es más fuerte que la memoria y no debemos confiar en lo débil.” – Drácula

Creo que fue porque alguien lo rememoró en las RRSS que rebusqué entre mis antiguallas y lo rescaté de un pasado ficticio que habría estado muy interesante de ser cierto, ¿verdad? Una de las novelas de terror por excelencia, atemporal y tan socorrida que ha sido llevada a la gran pantalla tantas ocasiones que no puedo recordar. Pero, en realidad, ¿qué escribió el Sr. Stoker en su novela publicada en 1897? Pasen, pasen.

Una vez más, sea bienvenido a mi casa, venga libremente, salga con seguridad; deje algo de la felicidad que trae…

Conde Drácula

Alguien empieza a adquirir propiedades en Londres. Las compras se realizan desde un lugar remoto llamado Transilvania, Rumanía. El comprador es un extraño y misterioso conde que está sediento de la cultura londinense. Para tal menester, y para gestionar sus inversiones, contrata los servicios de un bufete de abogados.

Portada de Drácula

Jonathan trabaja en el bufete contratado por el conde Drácula. Por exigencias de contrato debe desplazarse hasta ese extraño y desconocido país y perderse por los Cárpatos para gestionar en persona la documentación de Drácula.

Sabemos que toda historia que se precie debe tener un personaje femenino que le aporte cierto caché. La mujer en cuestión se llama Mina y es la prometida de Jonathan. El amor que se profesan el uno al otro quedará patente a lo largo de la obra como un insistente carácter cohesivo afectuoso que martillea cual pájaro carpintero. Se escucha tanto ese ruido rítmico que a veces hay que bajar los decibelios sentimentales.

Mina es una entusiasta de la taquigrafía por lo que su ser es un tándem entre ella misma y una máquina de escribir. Ha concluido que escribir su diario con esta técnica es un gran aporte en el proceso de comunicación con su prometido.

Durante la ausencia de Jonathan, Mina decide visitar a su mejor amiga, Lucy. Lucy pertenece a una familia de la alta sociedad y vive junto a su madre en un hotel de una bella ciudad costera muy cerca del puerto pesquero. Lucy es una chica bien parecida, más alocada que Mina, aunque eso no es difícil, que espera prometerse con alguien joven y apuesto y, por supuesto, de cierto rango.

El Dr. Seward, amigo de Lucy, es el administrador de un hospital psiquiátrico. Seward está muy enamorado de Lucy pero el rechazo de ella hace que se refugie en su trabajo. De entre todos sus pacientes hay uno en especial por el que más se interesa. Se trata de Rendfield que sufre una profunda psicosis y al que le hace un exhaustivo estudio con instrumentos de la época, como el fonógrafo, en el que graba todas sus entrevistas.

Ha llovido mucho desde entonces. Me faltaban esos pequeños detalles, para lo que tengo que agradecerle a F.F. Coppola su versión de 1992. Le mejor versión, no me cabe duda. Amén que cambiaron la linea argumental relacionada con el personaje de Drácula, sigue pareciéndome la mejor versión. Y es que la historia del celuloide pintaba más romántica que la del siglo precedente. Un deleite ver a un tímido Keanu Reeves frente a la interpretación de un aparentemente sincero Gary Oldman y un mejorable Anthony Hopkins que ha tenido mejores días.

Bram Stoker

Volviendo a la novela, comentar que Mina siente una particular atracción por todo lo relacionado con trenes y ferrocarriles, por lo que le había planificado a Jonathan su viaje, horarios incluidos. Como Sheldon, vamos. Jonathan llega al castillo de Drácula, no sin antes experimentar extraños sucesos que se le escapan a su entendimiento.

El conde Drácula es un señor de avanzada edad, con nariz aguileña, un hombre cultivado y muy interesado por todo lo que ocurre en Londres. No pasa demasiado tiempo cuando Jonathan se da cuenta que es el prisionero del conde y que su mente es incapaz de procesar los hechos que allí se suceden.

Mina está muy preocupada porque las misivas de su prometido se espacian en el tiempo cada vez más. Su amiga Lucy empieza a tener episodios de sonambulismo y en una de sus escapadas nocturnas Mina la observa desde la lejanía en un banco del puerto acompañada de alguien que no puede identificar. A partir de entonces, los episodios se tornan cada vez más extraños. Mina lo refleja en su diario, el hilo conductor del curso del relato junto con el de Jonathan, el doctor…

Una historia que siempre está de rabiosa actualidad y que, para nada es tan romántica como la versión de la gran pantalla. El misterio de lo desconocido, de lo oculto, que nos atrae y que nos atrapa sigue estando tan vivo como el primer día. Una obra en la que casi no hay actores secundarios, todos tienen su momento y su importancia clave. Una historia que tiene muchos tintes psicológicos, pero eso se lo dejo a los profesionales. Aunque imagino que Carl G. Jung tendría mucho que contar al respecto. Personalmente, opino que la figura del vampiro está entre nosotros de una u otra forma. No hace falta que esta figura tenga que personificarse en un ser que vaya chupando yugulares, pero hay otras formas de exprimirle la vida a un ser. Los que los hemos padecido, sabemos bien qué es.

Vlad III Tepes

Una obra rescatada de la juventud que andaba en el almacén archivado, ese archivo mental que todos tenemos. Necesaria e imprescindible que recomiendo rescatar de vez en cuando para trasladarnos a ese devenir mágico, romántico e idealista del siglo XIX, pero sin prejuicios de género, porque podremos perder el horizonte de las cosas. Y si luego queremos ahondar en el verdadero personaje histórico en el que pudo inspirarse Stoker, la red está llena de información.

Gracias. V.

  • Imagen destacada extraída de amazon.es

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«El guardián entre el centeno» de Jerome David Salinger

Una novela vista desde los ojos de un adolescente que siente que algo está cambiando. Y en su interior solo odia al mundo entero…

Los sentimientos de anonimato y oscuridad de un escritor constituyen la segunda propiedad más valiosa que le es concedida.

J.D. Salinger *

Cuando yo era adolescente, El guardián entre el centeno, no entraba para nada en mis planes, aunque ya hacía tiempo que me había transformado en una rebelde sin causa. Enfadada con el mundo entero y en contra de todo lo establecido. Eso ya explotó en el tercer colegio de primaria en el que estuve. Algunos profesores eran unos monstruos que hacían cosas extrañas, como hacer fotos con las faldas levantadas a algunas niñas, permitir y no hacer nada en que un señor se masturbara a las afueras del colegio (creo que nunca nos creyeron, y ese señor, siempre estuvo ahí), mientras estábamos en el patio, y fornicar otro profesor con madres de otros alumnos, en el colegio (esto no es ficción, es verdad, fue pillado varias veces)… Los que me conocen, saben qué colegio es.

Bueno, entonces yo iba a lo que iba, a tener amigas, jugar, vamos lo que viene siendo normal en esa edad. Al menos, eso es lo que yo pretendía, aunque siempre se torcía. Así, que sí, siento que tengo algo muy en común con esta historia, porque yo encontraba una tremenda falsedad en mi entorno aunque hablemos de épocas distintas, claramente. Eran pocos los que me merecían la pena, aunque siempre acabara rodeada de los peores. Contradictorio, sí.

Portada

Tengo la sensación que lo que hace única a esta novela es la provocación escrita de un adolescente hablando libremente de la sexualidad y esa ansiedad no tan banal. Me parece que la sociedad de entonces no estaba para nada acostumbrada a un lenguaje tan explícito.

Holden Caulfield, el actor principal, solo tiene 16 años, pero demanda relaciones que a sus ojos sean auténticas. Parece que es mal estudiante, lo cual se refleja en las veces que ha sido expulsado de colegios y en esta ocasión, no iba a ser menos, vuelve a serlo. Con la diferencia que decide no decírselo a sus padres y se marcha a escondidas a vivir una aventura. Prefiere chicas con las que se pueda hablar, que no sean tontas y banales. Normalmente es un chico bastante razonable, hasta que deja de serlo. Entonces destila tanto odio que se diría que sus agresivos pensamientos le fuesen a abocar a hacer alguna locura. Odia casi todo lo que rodea. Otrora sus comportamientos, erráticos y desquiciados sugieren una persona tarada de atar.

Cita Salinger

Y en un determinado momento me reconcilio con Holden. ¡Por el amor de Dios!, ¡son las vivencias de un chiquillo! ¿Quién no se ha sentido alguna vez confundido? ¿Quién no ha tenido alguna vez un pensamiento extraño? Bueno, quizá mi perspectiva ande degradada por la adultez. Sin embargo, siempre he tenido en cuenta mis miedos y mi lado oscuro.

Entre toda esta maraña de pensamientos perturbados, el actor principal, nos brinda una serie de pinceladas de afecto y ternura por su hermana Phoebe, a la que considera tremendamente lista. Precisamente es a ella a quien confiesa lo que quiere y le gusta de verdad, que no es sino ser una especie de guardián protector de los niños que están en un campo de centeno y protegerlos de caer al vacío.

El vacío

Dependiendo de lo retorcida que esté tu mente, podrías vislumbrar a un cazador agazapado al acecho. Pero yo creo sinceramente que Holden se ve como un protector y que siente de verdad lo que dice. Y creo que la muerte de su hermano menor, al que que quiere y aprecia mucho, le desencadena la necesidad de ayudar a los niños, en la forma de impedir que caigan al vacío. Una acción que muestra la alegoría de la transición hacia la madurez. No es un camino fácil, y no todos hemos tenido las mismas circunstancias y realidades. En cualquier caso, insisto, prefiero verlo desde esta perspectiva.

Personalmente se me escapa un poco la controversia que generó esta obra en su día. Claro, que por otro lado, la época y el entorno religioso es un perfecto caldo de cultivo. Pero, a pesar de todo, finalmente la mayoría de las circunstancias se diluyen en la espesura de la mente inquieta de un chaval. Es por eso, que encuentro muy grande que fuese tomado como referencia de algún asesino, siendo a mi modo de ver, una clara justificación de una mente muy enferma. De hecho, aunque uno esperara algo de acción, es una novela bastante estática.

Salinger

Como anécdota, contaré que siempre me dio pavor leer esta novela, porque pensaba que me volvería medio ciruela y empezaría a matar a pobres desgraciados por la calle. Pero nada más lejos de la realidad. A veces, los medios influyen según qué momento y decisiones. Afortunadamente llegó el tiempo de su lectura, libre de cargas e influencias de cualquier tipo.

No quiero, ni deseo, ser más papista que el Papa (ya bastante, tenemos con uno, que para lo que nos está costando la curia, bien podría ser más generosa, solo un poquito más). Entre otras cosas porque soy una profana en un mundo infestado de literatos, literarios, condenados críticos literarios de periódicos, revistas y blogs de reseñas literarias… Y yo… ¿Qué quiero decir con esto? Pues que yo miro a través de un agujero muy chiquitito, mientras otros tienen la inmensidad del saber.

Pero, bueno, desde la mirilla de esta puerta tengo el mundo entero rebosante de historias, esperando a que mi cerebro le ordene a mi mano que dirija mi humilde bolígrafo en este espacio sin pretensiones de cara a la galería. Así, que si ven alguna errata (siempre procuro que no sea así) disculpen. Y si ven algún tipo de lenguaje soez, perdónenme, pero forma parte de mi espectáculo personal. Porque esta es mi galería, donde yo me miro a mí misma.

Gracias señor Salinger. V.

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